Fragmentos de una noche de bohemia

Fragmentos de una noche de bohemia

Viernes en la noche, los seres humanos de desparraman por las calles en busca de los placeres de la evasión.

Estoy entre los que componen esa multitud. La luz del día siguiente se enciende en la habitación de la memoria para descubrirla vacía, pero en un rincón de esas cuatro paredes se apila una montaña de preguntas que deberán ser tiradas a la basura.

Debajo de esa pila de interrogantes emergen fragmentos de poesía en trozos de papel arrugados y maltrechos como el hígado o el páncreas.

Ese par de fragmentos que han surgido de la nocturnidad y permanecido hasta que los rayos del sol los iluminen, son los que serán transcritos a continuación:

Fragmento 1

Darse cuenta

de que hay muchas cuentas

te hacen un no muerto

Un negado

de la existencia

Un forastero

de este presente

Un condenado

al futuro inerte

Un fuera de lugar

Por eso,

me dispongo a salir.

 

Fragmento 2

¿Cuantas preguntas?

El tiempo

es imposible de superar

Polvo

se disuelve entre manos

Reloj

entre tiempos

de la vida que se termina

y cuando acabe

seré fantasma.

 

05/02/16

Foto: Diego Hómez @yoestoyazulado

Locación: Le Troquet de Henry Bar y café

Facu

Facu

En la esquina de la calle Honduras con la avenida Raúl Scalabrini Ortiz hay un lote cercado que es utilizado como gigantesco mural, para exhibir publicidades de marcas mundialmente conocidas: Sony, LG, Campari, etcétera.

Siempre cambian las publicidades de las marcas, pero uno también puede toparse con este nombre escrito sobre los anuncios: Facu.

Sobre el asfalto está escrito de igual manera. Una misteriosa impronta por perpetuar ese diminutivo de un nombre.  La esquina lo posee, la calle en general. Un detalle escrito que los miles de transeúntes diarios del lugar ignoran.

Cada quién va a su ritmo y es un cosmos de deseos, metas, aspiraciones y dificultades. Ir envuelto en tu propia aura de vida no deja reparar en esos triviales detalles.

Lo primero que se le viene a la mente a una persona que haya podido fijarse en eso, aparentemente insignificante, rayado en la calle y las paredes, es una historia de amor adolescente.

Una de esas situaciones locas de la pubertad donde la chica escribe frente a la casa del Romeo que la ha abandonado por otra. O se ha ido a vivir a otro país.

Todo se vuelve un poco más extraño cuando un día, al pasar, encuentras algún juguete, motivos de colores, adornos, flores. Reparas en esos raros elementos, pero no te importa más nada, sino resolver los obstáculos de tu vida, o llegar al restaurante donde te esperan tus amigos para una velada de tragos, música y risas.

Palermo es una geografía variopinta que se hace fácil de querer. Es imposible no enamorarte de cada calle, cada comercio, cada local, cada sitio nocturno, restaurante o galería.

Múltiples formas y colores, idiomas y rostros de Babel. También, peligros y sus lados salvajes. Autos a toda velocidad y una que otra pelea entre borrachos.

Un domingo, Jesús, María y yo, fuimos a comer hamburguesas en un nuevo restaurante que había abierto justo en la calle Honduras.

Atravesamos la avenida Scalabrini y pasamos por el nombre pintado en amarillo, junto a una estrella, sobre el asfalto. Era nuevo.

María reparó en él y dijo:

– Ah, mirá, seguro Facu cumple años de muerto.

– ¿Facu es el nombre de alguien que murió en esta esquina? –pregunté intrigado-

Fue en ese instante cuando me contó que Facu era un niño que había sido arrollado por un colectivo número 15, cuando su chofer trataba de esquivar una calle cortada.

No me dijo por qué habían cortado la calle, pero reveló que el conductor dobló hacia Honduras, a toda velocidad, intentando tomar un atajo y le aplastó la vida al niño que, en ese preciso instante, cruzaba tranquilamente con su madre. No me supo decir si ella murió también.

Pensar que esa esquina es un recordatorio para la persona, o quienes siempre están escribiendo el nombre del niño arrollado, generó sensaciones que todavía trato de descifrar. Debía escribir sobre ello.

La violencia también rueda en el asfalto. Hay quienes viven repitiendo como mantra que esta es una metrópolis que te puede pasar por encima si te descuidas, y está muy claro que, no sólo sería posible en sentido figurado, sino, también, de manera literal.

FIN

© Edwing Salas

09/02/16   

Atolón de pruebas

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Realmente nos hubiese gustado que esa maldita isla en el Caribe fuera un atolón. Un pedazo de tierra magmática tragada por el agua y abrazada por la fauna coralina. Donde tiburones y morenas acosarían a sus presas hasta atraparlas con sus filosas dentaduras.

Las fauces que desangran al elefante con la trompa en alto pertenecen a depredadores escarlata. Su instinto asesino es demasiado voraz, como para ser tomado como simples animales de rapiña.

El elefante de la trompa en alto tampoco es del todo inocente. Es un animal sin memoria. Carente de instinto de conservación y demasiado petulante. Esa combinación depara destinos fatales a cualquier espécimen.

Las bestias de la isla brincaron hasta su lomo, se prendieron de su cuello, y ahora, el paquidermo agoniza con la sangre negra saliendo de sus entrañas.

El inmenso ser de la trompa trata de respirar, pero sus verdugos lo mantienen agonizante, porque ya son amos de su destino.

Siempre estuvieron acechándolo. Pasaron mucho tiempo ocultos entre las sombras, esperando el descuido y la comodidad de su presa. Por fin, se han salido con la suya.

De esa isla no viene nada bueno, sigue siendo un gran pantano de sangre y dolor, por mucho que su antiguo némesis, El Águila Calva, intente lavar el sucio acumulado en el fondo de su esencia, lo contra natura emergerá nuevamente, como espuma marítima.

El fuego atómico tendría que haberla devorado, llevando a la extinción cada depredador sonriente y lleno de la libertad que otorga la admiración por la astuta maldad.

El instinto asesino y su fama brindan la mejor de las protecciones.

Aun no se pierde la esperanza de ver nacer un gran hongo de fuego en esa tierra fermentada con el calcio de osamentas enterradas sin permiso, ocultas, como el rostro de las fieras que aguardan el descuido de cualquier animal al que se le pueda derramar sangre negra, dorada o verde.

Nunca ha debido ser una isla, sino un atolón para pruebas atómicas, con o sin seres vivos morando en ella.

FIN

© Edwing Salas

25/01/16

Rumor de coral

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No te espero
me tomaría una bolsa y me iría naufragando
perdiendo la brújula en cada sentimiento
rompiendo el oleaje de los desaciertos

Un coral roza mi panza
me infecta
me embarazo
tengo luz entre mis piernas

Una vida de cabeza
de hongo
Un único visitante
que merece entrar en todas partes

Se lo merece
por instinto
por intuición

Porque Darwin lo escribió
Porque Shakespeare lo probó

Ese pedazo de tiempo
nuestras vidas
inconclusas
maceradas
fermentadas
rastreadas

El espejo escupe
tienes alergia
pasión atea
amnesia

Pero,
la dermis
recuerda todo

Incluso
esos paisajes
que aún permanecen solos

(c) Edwing Salas
Diciembre de 2015 

Post

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Cerrando la década de los setentas
John Lydon hacía su prédica
No hay futuro
No hay futuro
Lo repetía una y otra vez
El mantra de los alfileres

Hoy tampoco tenemos futuro
Yo solo quiero presente
Ese que debería ser custodiado
Por tu oronda presencia

Ese que niega el avance
De un tiempo separador
Ese que disimula
Abismales diferencias
Salto cuántico de prejuicios
Y de las obvias limitaciones

Dios salve a la reina…
Para que me condene
Dios salve a la reina…
Tímida y mesurada
Para avivar pecados victorianos…
Cópulas deportivas…
Cotidianas

Dios salve a la reina
Los plebeyos…
Perezcan
Dios salve a la reina
Para que luzca joyas
Cicatrices abrillantadas

No hay porvenir
No hay alcance
Una letanía sonriente…
Como ha sido demostrado
A todos los presentes

No hay ningún futuro…
Para mí.

 

© Edwing Salas
24/11/15

Absorto

Tano Canchero

 

Encontré casas ya construidas

Casas destruidas

Cosas ya sabidas

Olvidadas

Ocultas

La ceguera durante todo el recorrido

Obliga a chocar contra todo

Un mismo catálogo

Que yace en la memoria

Ese que se esquiva

Pero la historia ya es inevitable

No hay tierra fértil

No hay garantías

No hay desenlace posible,

Que no sea un futuro frente al espejo

Agua turbia

As

De beber

Cinta magnética

Graba lo indeleble que flota en el aire

Déjala correr

Déjala ir

Deja que se enrede como cometa

En otros postes de luz

Más altos

Con mayor intensidad

Con más calor

La verdadera zona de conflicto

Es la producida por los egos

Insecto invidente

Altivo

Invencible

Fabricante de armas

En la cacería

Llevan a un rey hacia praderas de cristal

Obtener…

Permanecer…

Convendría que la luz no se vaya de su piel

Lo significativo

Absorto

Amigable

Hechicera de elegidos y esclavos

Los verdaderos culpables.

 

© Edwing Salas

20/11/15

 

 

Toxina

Toxina.gif

El freno

La inmovilidad

Colgando del último hilo

Antes del abismo

Pies amarrados en zapatos

Pisando terreno firme

Pero igual

No existe locomoción

Todas las decisiones son a futuro

 

Los que pueden estar arriba

Los que están abajo

Reptando en el estómago de la interminable serpiente

Espiral de calendarios

La ponzoña inyectada en Cronos

 

La reacción que aún es tratada como principio

El desenlace de la abundancia

El pozo derramando negrura

Recipiente atiborrado de vacío

Manto extendido

Arrasa con lágrimas

Engorda la sangre

Edifica el caos-monumento

 

Todas las decisiones son a futuro

Hoy

Ceniza

Estéril

Mañana no es

Nunca lo será

Limbo

 

Hasta que roben tu existencia

La verdadera cifra oculta

La voluntad

De largas barbas caribeñas

El verde de la maceración

Anatomías sin latidos

Forman esa nueva superficie

La alfombra en descomposición

Por donde danzan las botas de campaña

Pulidas

Brillantes

Lustradas por lenguas de ahorcados

 

Esa indumentaria

Hoy es armadura de la demencia

Pero la narración será certera

Cuando se consume la resurrección

El verdadero salvador

Desterrado por apóstata

Quién nunca fue respetado

Juzgado junto a meretrices

Justicia y otras tentaciones

 

Todas ellas

Todos ellos

 

Regresarán con largas cuentas

Tanto como sea el reptil

Se siente el lamento

Al ser materia

Tan fuera de lo normal

 

Es así

La mentira ahora es respetable

Toda llena de sapiencia y virtud

Esa es la realidad

Cuando se manda al cadalso

Al sentido común

 

© Edwing Salas

07/10/15

Llega al Kiosco:

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-Una Cerveza

-¿Botella?

-Sí

Saca la botella de Schneider y el del Kiosko le dice:

-No, la de Schneider no la aceptamos así, pero, si querés te doy una Quilmes y te hago el importe y mañana me traés la botella.

-Okey, dale

Le traen la cerveza en una bolsa negra y le entregan un ticket para que retorne la botella al día siguiente, para devolverle el depósito por la misma.

Llega a su casa y saca la botella.

-¡Es una fucking Brahma!

Le da pereza volver. La bebe escuchando “She sells sanctuary” de The Cult.
© Edwing Salas 
28/10/15 

La pizarra de Chaplin

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No se trata de vos

Se trata de la invisibilidad

No se trata de la situación

Sino del natural descarte

No se trata de la soledad

Ni de una caída más profunda

Se trata de lo único que al final

Llega a resultar

 

La relectura de la pizarra

Las palabras de Chaplin

Que de nuevo santifico y venero

Ensalzo el cliché

De servilletas, licor

Y tinta

Un solo vaso

El adictivo maní

Acompañado del péndulo

Que no se detiene en ningún lado

Es el mismo personaje secundario

Que muere en el drama

La comedia

La ciencia ficción

Cuan vasto espacio

Una odisea vacua del  big bang

Se sigue expandiendo el tedio

La constelación preferida

 

Manos llenas

De moscas inertes

Del verano

Grandes, lentas, atontadas

Fáciles de eliminar

Fáciles de olvidar

Fáciles de identificar

 

Como el olor del café

Fúnebre despertar

Ese que cada día

Atormenta con su risa

 

La hechicera llega tarde

Intenta leerse a sí misma

Pero su perfume apurado

Marca la estela de su huída

 

La infusión del Vultur

Quitará el vértigo de la añoranza

Unas cuantas hojas

Prisioneras enfilmadas

 

Mucha altura

Mucha anchura

Mucha demanda

 

Es una transparencia admirable

Una luz

Que no se apague

¡Nunca!

Ni siquiera a la distancia

 

Porque la pena vale

Y ha valido

Habernos topado en el camino

 

Aunque sea

De manera inevitable

 

Pero no tanto

Como para destruir futuros

Como ofertas de supermercado

Lo que realmente

Es demandado

 

© Edwing Salas

13/11/15

Más números rojos

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Es de suponer que, con un desarrollado instinto de conservación y supervivencia, se pueda tener, además, la capacidad de la predicción.

Así sucede. Pero no siempre.

Las posibilidades se calculan con una matemática natural; inherente a cada respiración, movimiento y acción registrada.

Estas infalibles capacidades, también deberían venir acompañadas por una hoja de Excel, donde se registren todas las posibilidades e imposibilidades que constituyen una determinada situación.

Un grillo va y viene en constante repetición. Es un loop deliberado. Lo único que se puede pronosticar.

Letras, signos, oraciones y párrafos constituyen un territorio. Una ciudad que se levanta sobre ruinas de algo concebido con aparente lucidez.

El frío, el sudor, las manos arriba, sin sentido alguno, recuerdan a la canción “Stranger in the stranger land”.

No existe niño de llanto eterno.

Está el cronómetro y su delgada frontera. Esa que permite sombras, abstracciones y movimientos de ajedrez.

La pieza más pequeña es sacrificada en menos de cinco movimientos. Continuidad “Kubrickiana”.

Siempre, en búsqueda de la heroína perfección. Esa adicción mortal y sin ningún beneficio. El instinto es pecado mientras sea lo que el resto no busca.

El espacio lo determina la cantidad de arcilla que mancha límites.

No puede brotar más que un solo de fraseos distorsionados. Como en vértigo continuo. La soga que permanece fija y el entablado gira en su búsqueda. Un suspenso del siglo XX, el mejor de todos, sin duda.

A fin de cuentas, no se trata de eso, sino, más bien, de una estructurada descripción que pudiera tener una paleta que mezcle la obra de Schrader, Los Farelli, Mamet, Allen o Junot Díaz.

La circunstancia supera y revela la verdadera caricatura, razón por la cual, la culpa siempre resulta un recurso un tanto sobrevalorado, pero bien justificado.

© Edwing Salas
17/10/15