
-34.593354
-58.431523


Tengo demasiado por escribir, pero siempre creo que nunca es suficiente.
Entre las imágenes por crear y la literatura para escapar rápidamente de uno mismo, decanto segundos de vida que no tienen contra reembolso, ni ganancias. Si las tuviera, creo que no sería tan adictivo.
Y como toda pasión, como toda causa perdida; esta es una eterna lucha entre la procrastinación, la pereza, la indisciplina, las inseguridades… contra la necesidad suprema de cumplir con el mandato interno; igualmente, a clientes y en general, a quienes necesiten un comienzo, un desarrollo, un final.
El primero en imponerse esa esclavitud es quien levanta el látigo y quien recibe el azote. Es el mismo que disfruta y padece el ambiguo y contradictorio impulso creador.
La obra es el destino, no el medio, y la recompensa es pensar, sentir, crear y traerla a este lado para servirla ante la vista de cualquier cómplice que desee contemplar el resultado del azaroso culto al disfrute propio, tan solo unos segundos. Así funciona.
Observo en silencio lo que me rodea cuando estoy fuera de mi madriguera. Me convierto en mosca sobre la pared. Tomo las migajas que me encuentro por ahí, inmediatamente vuelvo a mi encierro y empiezo a tejer letras en esta máquina luminosa.
Hace años es una obsesión, desde niño, algo que siempre me ha dado pena confesar, porque hay un gran margen de fracaso. Es una vocación amarga y menesterosa, en cualquier parte del mundo y, mucho más, en infra universos tropicales y tierras australes.
FIN
(c) Edwing Salas
07/02/14

Tener canas y no saber usarlas es como ponerte musculoso a fuerza de puros esteroides.
(C) Edwing Salas
Publicado 8 de Enero de 2011