
La caravana secreta es como la marabunta europea
También deambula…
Obviamente, en tierra argenta.
No hay preguntas, ni respuestas.
Tan solo es una herencia
No se revela, pero cada uno, y una-une, vela por ella.
¡Qué gran ombligo! El del mundo occidental
La vinchuca que mordió a Charles Darwin,
Condenándolo al mal de chagas, hasta el final.
Y el capitán Robert Fitz Roy, ardía de ganas por dar a conocer a los yaganes.
Una historia de princesas y sultanes.
La caravana secreta se desplaza…
Arrebata, abraza, arroja todo a las brazas.
No pasa nada, ya todo pasó; y va a pasar con más fuerza.
Hay montañas, en una cara marrón, que merecen la exterminación.
No hay derecho, no existe autorización, para hablar de la caravana secreta.
Aunque haya sido vista, en cada corazón, cada sentimiento, en tu visión.
Los hilos caen por la gravedad, para manipular marionetas.
Pero no se ven, siquiera las manos, que las manejan.
Quizás, todo salga a la luz, cuando se estrelle contra todo, la caravana exploradora.
La caravana secreta.
FIN
(c) Edwing Salas


