
Mi abuelo, quien, finalmente, murió en el año 2030, me contó una historia que me inspiró hasta el día de hoy, a ser el implacable «Data-Archeologist» que soy hoy en día.
De niña, siempre me gustó la compañía de mi abuelo y, ahora, que soy un hombre alfa serie 325421, no puedo dejar de recordar su influencia dentro de mi carrera como «le mejer» «Data-Archeologist» de «La Cino» América.
Les cuento el por qué; cuando tenía siete años, su relato sobre la tragedia del Dron Zeppellin se grabó como fuego en mi memoria.
«Cuando tu padre aún no se decidía embarazarse, ocurrió una tragedia mundial, que nunca nadie se atrevió a atribuirle a nadie en particular, ya que existían cincuenta y tres guerras activadas, pero para ser lo más resumido posible, el inmenso Dron Zepellin para quinientos pasajeros, construido por Gran Bretaña, se precipitó a tierra un veintiuno de abril de dos mil veinticinco, dejando el terreno donde cayó, tapizado como si se tratara de cachemira carmesí, el cual, aún permanece, tiñendo los suelos de New Jersey».
Esa introducción, más todo lo que él me contó, esa noche cuando pretendía dormirme, mientras mis padres iban por hongos y parejas swingers, me inspiró a llegar hasta donde estoy ahora.
Hoy, lidero la excavación de Los suelos carmesí, y debo decir que, lo que he encontrado es fascinante. Procedo a dejarlo todo en el chip de mi memoria supra cerebral, pero la misma no puede terminar el proceso de grabación y subida a la nube de registro porque un reflejo infrarrojo interrumpe la grabación de la data.
Ya descubrí el origen de los destellos infrarrojos, parece que me apuntan…
NO DATA
NO DATA
NO DATA
NO DATA
FIN
(c) Edwing Salas



