Auto Homenaje/ Auto Enfrentamiento -Experimento Nº 3-

Coordenadas

Es sábado por la mañana, me encuentro de muy buen humor y estoy recopilando viejos escritos míos publicados en Predicado.com, un portal donde empecé a subir narraciones y atrevidos intentos de poesía. Al crear este blog, ya no hizo falta publicar en portales ajenos. Así que, he traído hoy una serie de obras que llamaré Auto Homenaje/ Auto Enfrentamiento, que no es otra cosa más que la publicación de estas escrituras retro como un homenaje a mi testarudez y un enfrentamiento con quien soy hoy en día, a ver que tanto he progresado o involucionado.

Coordenadas   

La buena noticia

podría ser

ver la muerte sentada de frente

contemplándonos en un domingo ritualista

 

Las buenas nuevas

podrían ser

las negaciones de todos los pasados

el desvanecimiento del futuro.

 

Especular

la presunta libertad de sobrevolar en circulo

el cráter umbilical

Percibir su calor

al contacto con las papilas gustativas.

 

Especular

En realidad

han sido pocos detalles

escasas horas

 

¿Quién ha dicho

que la oscuridad

no es el gran estímulo

que hace arder la vela?

 

Sutil llama

que se menea con el viento

sin terminar

un claro acercamiento entre dos puntos

 

Llora el reloj

ríe el recuerdo

se complace la locura

murmuran los silencios

 

Presenciar con la lengua

el despertar de una aureola rosada

en la cumbre del nevado seno

 

Suave

Inmaculada

entre chispas de estrellas

Especulaciones

sobre esa lejana vía láctea

 

Que calle la centella

y se hinche el vacío

Yergue sobre tu figura

que se separa más y más

del suelo que pisan los condenados

 

Cauce humedecido

para un torrente de vitales espasmos

arrasan con su poder creador

atmósferas envolventes en sabores

y olores de carne y sal benditas

 

Las hormigas están quemándose en lava

Resuenan en el sentido figurado de los sueños

El desequilibrio químico de las miradas,

los roces, los alientos.

 

Especular

sobre esas verdades

por descubrir

 

De costa a costa

Polo a polo

Cielo a cielo

 

Del hipotálamo a la dermis

Estallido cósmico

Ahogo,

ardor del goce

que hace respirar

bajo el mar de desenfrenos

 

por donde se moverán

los pasos descalzos

sin tierra seca por sendero

 

Embriágate de gloria

con o sin café

Las gaviotas que buscan

Los topos bajo el cementerio

Nadie es por casualidad

Y nadie es porque quiere ser

 

Palabras a ras del cuello

Que repiten condiciones o sentencias

Manteniendo secretos

que hoy develamos

Con futura sapiencia de cuerpos

Sin memoria del descanso

Con la sangre bombeando a destiempo

 

Brillo colado entre fluidos,

un solo calor,

un mismo vuelo

 

Poros impensables, inconcebibles,

incesantes e insufribles

Producen chispa al cruzarse

Para repetir en trayectorias

lo que en dimensiones de tiempo y espacio

no ha alcanzado para un temperamental sosiego.

 

Pour vous… Vous voyez que je nai pas oublié.

 

(c) Edwing Salas

11 de agosto 2005 – 29 de Octubre de 2011

Tres Microrelatos que sobrevivieron al Halloween

El caso de estos tres microrelatos es que no obtuvieron el premio del concurso para el cual fueron creados. Como en una película de terror adolescente, vuelven desde lo más profundo de mi disco duro para cobrar venganza.

Lo que viene por la laja

Capa Negra

A su escasa edad, el pequeño Eduardo ya es consciente de sus erecciones y atracción por el sexo opuesto, por eso, no desperdicia la oportunidad de espiar a sus primas veinteañeras mientras se bañan en el riachuelo que pasa por el patio de la casa en el pie de la Laja. Es viernes santo por la noche y el caserío se percibe silencioso.

Adentro, los mayores juegan cartas. Eduardo permanece oculto tras los matorrales. Alguien lo hala por la franela. Su grito de miedo alarma a sus primas, quienes salen del agua con sus diminutos shorts y franelillas. Encuentran a Eduardo y a su hermanito menor Humberto entre el follaje. Los llevan por las orejas hasta sus padres.

Julia, la dueña de la casa, evita que su hermano les dé una pela. Los perros empiezan a aullar y ladran como locos. El reloj ha marcado las 12 de la media noche.

Julia y todos los ocupantes de la casa se asoman hacia el poste en la punta de la laja. Bajo la tenue luz, un hombre vestido de negro con capa colonial y botas militares mira al infinito.

Su atuendo es azabache y su piel también. No tiene rostro, carece de facciones. Se voltea hacia la gente que lo ve y se dirige hacia ellos. Los perros y sus ladridos enloquecen. Sus pisadas se escuchan fuertes y profundas. La Erección de Eduardo ha pasado. Ahora siente una profunda necesidad de rezar.

                                                                             FIN

Ipod Shuffle

Moto

Arquímedes nunca había probado con un motorizado. Al verlo impactar de frente contra un roble a tal velocidad siente algo de remordimiento, pero también sabe que sus ideas más creativas y retorcidas funcionan.

Cruza corriendo la Lara- Zulia, oscura y desierta a esa hora de la madrugada. El peñón arrojado por él está a mitad de la carretera. La Kawasaki Ninja 1000 está hecha trizas. Su conductor yace diez metros más adelante.

La cartera hasta el tope de billetes de 100, la foto de una linda niña. Tarjetas de crédito. Zapatos Nike como los de “Volver al futuro”. Más sencillo en el bolsillo izquierdo y en el derecho un Blackberry y un Ipod Shuffle.

El Cable blanco llega hasta el interior del casco roto por la certera pedrada.

El cráneo está hinchado. El casco es difícil de quitar. Después de un gran esfuerzo Arquímedes logra sacarlo.

El cuello del hombre, blando y lleno de pliegues de piel, como un acordeón, es señal de fractura de la cervical. Los auriculares rojos, están bañados de sangre que sale por los oídos del muerto. Arquímedes los limpia con su franela. Aprieta play.

Un ruido distorsionado y satánico sale por los pequeños parlantes, ahora en los oídos de Arquímedes. Nunca había escuchado esa fea música, pero se imagina que es lo que llaman “Rock”. La disfruta porque sabe que en cuanto pueda la eliminará de su nuevo Ipod Shuffle.

                                                         FIN

Visita Virtual

Ojo sangre

Sus ojos rojos forman un mapa de sueños perdidos en insomnio. Los vasos sanguíneos presionan hasta hinchar los globos oculares. Nada alentador, la hoja en blanco desde las tres de la tarde. Han pasado doce horas y el guion que debe entregar en los próximos seis días no sale.

Ha llegado un correo al buzón con el asunto “¿Estás bloqueado?” El mensaje lo envía Häxan desde un URL protegido. Ni puta idea quién es, pero el título definitivamente ha llamado su atención. Fausto lo abre de inmediato. Es un link. Hace click.

Los cansados ojos del escritor siguen el video que muestra desplazamiento por un pasillo oscuro. A medida que avanza la cámara Fausto se va llenando de intriga y curiosidad. Se corta la imagen “¡Yyyyyaaaaaaaaaaa!” un espeluznante grito hace brincar al escritor, mientras la horrible mascara de zombie se pega a la cámara. Aparece un letrero que dice “!Buh!, ¡Caíste!”.

Fausto se siente el más imbécil del mundo. Le llega otro e-mail. Es Häxan otra vez y el asunto dice: “Llego la hora que veas desde donde te escribo”. El link adjunto es en latín y números romanos, bastante raro. Eso llama la atención de Fausto. Decide darle click.

Sus ojos se hinchan a punto de salir de sus orbitas, los vasos se rompen: sangre y agua salada brotan. Bajan despacio por sus mejillas. Su respiración se acelera. Fausto ha sido elegido para una visita virtual al mismísimo infierno.

                                                                        FIN

 

(c) Edwing Salas

Publicado el 1ero de Novembiembre de 2011

Comparto con ustedes este pensamiento.

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Tener canas y no saber usarlas es como ponerte musculoso a fuerza de puros esteroides.


(C) Edwing Salas 

 

Publicado 8 de Enero de 2011

Botellas de whisky

cantimplora Jhonny Walker

No sé si era por ver tantas series, películas y dibujos animados donde los chicos buenos siempre ganaban usando la fuerza bélica y la violencia injustificada; lo cierto es que yo estaba dispuesto a ser uno de ellos y la mejor manera de demostrarlo era inscribiéndome en el liceo militar Rafael Urdaneta, puerta de entrada para una carrera militar exitosa según mis ambiciosos planes de púber.

La fiebre por querer ser militar – a parte del bombardeo ideológico de los medios que transmitían programación acorde con otras realidades geográficas- se desató cuando me enteré que uno de mis primos, dos años mayor que yo, acudiría a una secundaria militarizada.

Tras nueve meses sin verle, una vez iniciadas sus clases en el liceo militar, me sorprendió encontrarlo flaco, alto, con el cabello rapado y comportándose como un caballero con licencia para hacer travesuras y esconder la mano, porque nunca los más grandes culparían al joven prospecto . Siempre terminaban regañando a su hermano menor y a mí, ambos teníamos la misma edad y obedecíamos las ideas de nuestro líder, el cadete.

En esa época el nivel de cercanía con esos primos me hizo pensar que tanto el hermano menor como yo podríamos entrar juntos al año siguiente en el liceo militar.

Comencé a estudiar más que nunca, empecé a hacer ejercicios, porque si entraba con mi sobrepeso infantil sabía que me sacarían la mierda de lo bello, así que decidí adelantarme e ir preparándome tal como veía en películas como Rocky, Top Gun, Karate Kid, Rambo y Reto al destino.

Mi familia empezaba a sentir la presión. Si bien es cierto que estaban de acuerdo con la idea, no poseían la madurez financiera del núcleo familiar de mis otros primos, así que con gran sacrificio mi madre y mi padre empezaron a llevarme a las preinscripciones.

Exámenes médicos:

Encontraron con que tenía una pequeña desviación en la columna. Además, yo usaba zapatos ortopédicos desde hacía año y medio, por no tener adherido totalmente el talón derecho al resto del pie. Además, era miope. Bueno, lo sigo siendo.

En el liceo militar nos desnudaron y una doctora nos palpaba la ingle para ver si no teníamos hernia. Yo pensaba que tanta humillación solo significaba el triunfo al final.

Prueba Psicológica:

Es imposible que joven de 12 años no sienta nada ante una sicóloga de 23 años, recién graduada y muy parecída a Mena Suvari en American Beauty. Ahí ya estaba clara mi tendencia a sentirme hipnotizado por mujeres mayores, inteligentes y bien conservadas.

Me preguntó si sabía cuántas naciones había liberado Bolívar. Nervioso respondí: “Cinco” y ella con voz seductora “Podrías nombrarlas, por favor” y yo sacando el pecho y metiendo la barriga: “Perú, Venezuela, Chile, Bolivia y Ecuador.

Prueba de Habilidades Psicomotoras:

No recuerdo nada, solo sé que las contesté todas.

Prueba Física:

Hice todo bien, rápido y con fuerza como Rambo.

A la salida de las pruebas vi a mis primos; el gordito presento las pruebas conmigo ese día. Por lo que pude ver no salió tan bien la prueba física, de hecho, se portó altanero y se salió del grupo de ejercicios. Tampoco era conocido en su familia como buen estudiante y a diferencia de este servidor, su familia lo quería dentro del liceo militar a ver se disciplinaba.

Mis padres estaban interesados en que el papá de mis primos les hiciera un lobby con los comandantes y profesores de la institución, para que me recomendase. Él estaba con ellos en ese momento y los conocía muy bien, no se los presentó de inmediato, sino que les dijo “Tráiganles unas botellas de whisky y se los presento” “Yo les traje unas hoy pa’ que me ayudaran al catire”       ( el primo gordo y contemporáneo conmigo).

Mis padres declinaron de la idea por no contar con el cash para comprar por lo menos 2 botellas de 18 años, así que decidieron confiar en mi talento y mis ganas de trabajar.

Tres meses después sale el listado de admitidos en la prensa local. Mi primo el gordo  estaba “In” y yo, bueno, a partir de ese día decido que estudiar en el Liceo Udón Pérez no estaba tan mal.

Como mis dos primos ya estaban dentro de la carrera militar, casi no los veía y poco a poco empecé a tomar otro rumbo donde se incrementó mi adicción por la TV, el cine y la lectura, a la vez que encontraba nuevos vicios como la música y la escritura.

Pasó un año cuando me enteré que mi primo, el gordo rubio, fue expulsado por vago y mala conducta. El mayor si continuó y pasó directo a la academia militar, donde aprobó con honores, hizo cursos y hoy día es piloto de helicópteros, los helicópteros de Chávez.

Hace tiempo me crucé con él, en el funeral de su abuelo, un tío a quien queremos mucho. Me miró y se limitó a apartarme de su camino con el hombro. Estaba gordito y chiquito, pero estaba acompañado por una mujer estilo modelo de playboy, además, había llegado en una de esas 4×4 negras que salían en las películas de los hermanos Scott (Ridley and Tonny). Mas tarde me enteré que la chica a su lado era la amante. Su esposa no había podido venir.

Con el tiempo me adapté a no pertenecer a ningún gremio en especial.

Hoy siguen los ascensos, aumentos y celebraciones militares. De seguro, se abrirán siempre muchas botellas de whisky. En la televisión nacional se sigue bombardeando a los niños con ideologías, ya no pro norteamericanas, sino pro Cubanas, pro China, pro Rusia, pro Iraní, pro Corea del Norte.

© Edwing Salas

Publicado el 27/11/10

Humedad sobre la harina

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Gris plomo, así luce el manto de nubes que se acerca por el noreste. El sol, ya adelantado hacia el oeste. Destella más que nunca, su amarillo se hace más contrastante con respecto al cúmulo de gases cargados de agua que penden de un hilo.

El vecindario de clase obrera está desierto. Tres y media de la tarde y sus techos temen lo peor. Un taxi con el mismo color del cielo encapotado se detiene frente a una panadería sin clientes. Tres mujeres reposan su modorra tras el mostrador. Un hombre bajo desciende de la parte trasera del vehículo.

Las mujeres se preparan para atender con todo el cansancio del día. El hombrecillo de rostro petrificado y mirada escurridiza salta el mostrador, presenta su pistola y las mujeres se paralizan como tocadas por un rayo.

Es domingo, hay silencio. Pan de queso recién hecho, el pan dulce redondo y el popular pan francés, acaban de salir del horno, están frescos; son testigos silentes de la acción que realiza el hombre blanco, treintón y con pinta de pocos amigos.

Se escucha a lo lejos un trueno.

Una lágrima brota de un ojo, pero la mujer que la produce hace un esfuerzo sobrehumano y la contiene.

El trío de féminas laboriosas hacen todo lo que se les ordena en silencio. Una gota cae en el asfalto, inmediatamente se vaporiza generando un «chizzz» que nadie oye.

Caja registradora, efectivo…la mirada del asaltante se detiene en los panes, pero inmediatamente se desvía hacia la balanza electrónica. Toma el pesado aparato y se olvida del pan francés, las quesadillas y el pan de guayaba.

La puerta del taxi, aún abierta, permite la entrada del asaltante, cuya faena ha sido exitosa. Se cierra la puerta, el taxi gris plomo arranca.

Las panaderas estallan en llanto. Las gotas caen con más frecuencia sobre la calle. Son las cuatro… Los ancianos acuden a la panadería a comprar la merienda o la cena. Llegan familias en sus automóviles…una madre llega con sus hijos a comprar refresco y galletas.

Tras el mostrador no hay tiempo para lamentos, no hay caja registradora, no hay balanza, pero los clientes, dinero en mano, claman por el pan…se corre un breve rumor.

Las obreras de levadura se abren con sus vecinos del barrio. Las lágrimas ya corren con naturalidad. El pequeño comercio se llena de gente.

Las nubes se han abierto y dejan caer el material que llevan en sus entrañas.

– Menos mal que nadie muió

– Gracias a Dios…

Domingo ladilla, lluvioso, con sol, aburrido.

  FIN

(C) Edwing Salas

Imagen:http://caballerotrueno.files.wordpress.com

Publicado el 21 de April 2009

El Universo conspira

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“El universo conspira para cumplir todas mis metas porque soy el hijo predilecto de Dios”

“Me acepto a mí mismo porque me amo y nada podrá detenerme”

Esperanza Clío escribe en la pizarra de formica blanca este par de decretos e inmediatamente los repite una y otra vez con firmeza en su voz para terminar de subyugar al auditorio repleto de gente que busca respuestas, busca salvarse de la pelazón, las enfermedades, de los cachos y el abandono de sus parejas.

Afuera han quedado otra cincuentena de fanáticos que han decidido visualizarse dentro de la sala donde se encuentra la Operadora del Cielo, quien ha tenido la gentileza de dictar un seminario basado en su nuevo libro “La combinación de la felicidad”, que seguramente será otro best seller en su carrera.

Ella ha apostado todo a esta publicación porque su nuevo Mercedes Benz GL Class y su casa de 12 hectáreas para meditar, en la Colonia Tovar, le han traído paz, superación y mucha deuda. La imagen del triunfo, antes que nada. Se repite ella misma en su interior. La apariencia de triunfo es más importante que el triunfo mismo.

– ¡Derriben todas las barreras que les impiden triunfar! ¡Fuera enfermedades! ¡Cancelada y transmutada la pobreza! ¡Desaparecida totalmente la depresión! ¡A partir de este momento los libero de sus penas!

Las palabras que salen con emoción de la boca de Esperanza enardecen a sus seguidores.

“El universo conspira para cumplir todas mis metas porque soy el hijo predilecto de Dios”

“ Me acepto a mí mismo porque me amo y nada podrá detenerme”

Se escuchan estos mantras en gran coro formado por todos los asistentes. Esperanza escruta con su mirada todo el auditorio para comprobar el éxito de su performance. ¡Todo bien! ¡Un momento! ¡¿Qué coño le pasa a ese viejo?! ¡¿Quién coño se cree?!

La Operadora del Cielo trata de no transmitir ninguna señal de lo que pasa por su mente.

En la última silla del extremo derecho del quórum, muy cerca de la puerta, un señor de raza Wayuu, cabello canoso y con aproximadamente 67 años, permanece sentado con una risa burlona que muestra su blanquísima dentadura.

– Todos de pie, todos de pie con fe, a ver, nadie sentado, vamos los quiero a todos concentrados.

El anciano ríe con más fuerza y sigue sentado sin pararle a Esperanza Clío, La Operadora del Cielo.

– Nuestro destino es algo serio…a ver, el señor que está allá de último, de pie, vamos, el universo conspira para cumplir sus metas.

Todos voltean a ver al hombre, y este, con su sonrisa relajada, les hace una señal con la mano para que no se preocupen por él y sigan adelante.

¡Saboteo! ¡Sí! ¡Es un saboteador! Seguramente lo mandó el envidioso de Paulo Hastaelcoelho. Como mi libro se está vendiendo más que el suyo.

Esperanza, manteniendo su trance, hace una señal a la gente de protocolo.

La gente de protocolo va a ver qué sucede con el individuo. Intercambian palabras y luego el sexagenario sale del salón sin perder su talante relajado. Esperanza sonríe satisfecha de no perder la clase y compostura ante sus enemigos cósmicos y se entrega al paroxismo de su seminario lleno de buena vibra y superación personal.

– ¡¿Son felices?!

– ¡Siiiiiiiii!

Después de ciento veinte minutos de múltiples afirmaciones para alejar el fracaso económico, amoroso y las enfermedades, los abrazos en masa culminan la velada de regeneración del amor propio.

Los mil quinientos asistentes agradecieron con lágrimas en los ojos esta nueva oportunidad que les ha brindado la vida a través de los sabios consejos de Esperanza Clío, La Operadora del Cielo.

Para quinientos afortunados el seminario taller no terminaba ahí. Su pago adicional de la tarifa VIP los hacia beneficiarios de un ejemplar autografiado de “La combinación de la felicidad”, con dedicatoria personal de la autora.

480…ya solo me faltan 20. Fue el pensamiento aliviado de Esperanza, quien no veía la hora de despachar a sus fanáticos lectores más entregados. Abrazos, fotos, grabaciones. Lo que cuesta ganarse unas vacaciones en Andorra.

Tener que lidiar con andropaúsicos, menopáusicas, divorciadas, disociados, ingenuos, inseguros, faltos de atención, toda una fauna de patologías sociales camufladas en rostros de gente promedio.

– Siguiente por favor – dice Esperanza con la voz algo cansada-

Ante ella se presenta el wayuu sexagenario. La gente que espera su turno se molesta y le gritan toda clase de insultos al abusador que se ha colado.

– ¡Señor espere su turno por favor! ¿Dónde está su recibo VIP? Protocolo, por favor – increpa la operadora del cielo sin disimular su molestia-

– No chica yo no leo libro tuyo, yo soy el conserje del salón de conferencias y también el vigilante. El patrón me mandó a devolvete cheque que le diste esta mañana.

La gente que espera su autógrafo hace silencio y escucha atenta. Llegan nuevamente los de protocolo.

– ¿Qué pasa? ¿Hay algún problema? – interrumpe Esperanza con la preocupación tensando sus cuerdas vocales –

– ¿Chica vos no leéis panorama? ¿No veis las noticias?

– Para lograr la paz interior debemos desechar todos aquellos focos energéticos que nos invade con mensajes de incertidumbre y nos distraen de nuestras verdaderas metas en la vida.

El conserje queda desorbitado ante esa sarta de frases complicadas. Su sonrisa ingenua se deja ver mientras responde.

– Vértele chica ahora si me dejaste ponchao’ no entendí ni pio de lo que me dijiste.

Le devuelve el cheque.

-Dice patrón que subáis a hablar con él porque banco tuyo ta quebrao’ y él quiere los cobres del alquiler del salón de conferencia.

– ¡¿Cómo es la cosa?!, esto tiene que ser un error o una broma de mal gusto. ¡Me estas saboteando verdad!, tu no eres ningún conserje. A ti te mandó Paulo Hastaelcohelo para que me pusieras en mal delante de mis seguidores, pero no voy a caer en su trampa, me oíste. El universo conspira para protegerme de mis enemigos – Esperanza está hecha un energúmeno-

Los testigos que esperan autógrafos están pasmados. Han quedado en silencio mirando fijamente a su gurú.

– ¿Señora Esperanza usted por casualidad tiene sus ahorros en el Banco Periquitas? Ese fue el banco que dijeron esta mañana en las noticias que amaneció intervenido –pregunta ingenuamente una señora cuarentona y mal maquillada que espera su autógrafo-

El conserje observa el cheque que está sobre la mesa y asiente con pesar. Esperanza le lanza un ejemplar de “La Combinación de la felicidad”, ante la mirada atónita de sus admiradores. El anciano esquiva el libro con agilidad y esboza una mirada y sonrisa de compasión.

– Mija calmate que te va a dar una ulcera. No es el fin del mundo, son solo billetes, papel.

– ¡No me digas que me calme! ¡Odio cuando me piden que me calme!¡Llamen ya a mi agente editorial!

– Esperanza, recuerda el destello de paz, destello de paz, destello de paz en mí. –interviene nuevamente la cuarentona mal maquillada –

¡ Dios mío! La colombiana del tabaco me lo advirtió:

“Cuidaito, no le confíes tu casa a un pajarraco” ¿Y ahora? ¡Coño! ¡El mercedes nuevo! ¡Las vacaciones! ¡La imagen de triunfo!

El público murmura en torno al desesperado silencio de La operadora del cielo. Esperanza respira hondo. Intenta calmarse, sonríe forzosamente.

– Todo en la vida tiene solución, no hay mal que por bien no venga

– Viste así es como tenéis que actuar – responde sin dejar de sonreír el conserje-

– De verdad disculpen, yo no soy así –argumenta muy apenada-

La presión de no defraudar a la gente a veces nos hace decir y actuar de manera equivocada, pero eso ya está cancelado y transmutado. Desde este momento el universo conspira para que todos nos llenemos de energía blanca y próspera.

– Veis ahí si no te acompaño, porque bueno yo seré bruto, yo no sé nada de eso que vos hacéis, pero esa palabrita de conspiración me da escalofríos. Ve lo que está pasando con el país desde que un resentido por allá por el llano empezó a conspirar ¿Cómo es que decís vos mija? Clausurado y transmitido ¿Es así verdad?

– ¡Saquennnnnnloooo!

Vuelve a estallar Esperanza ante la mirada decepcionada de sus seguidores, quienes empiezan a dejar sus ejemplares de “La combinación de la felicidad” sobre la mesa.

– ¡Esperen! ¡¿Qué hacen?! ¡No se vayan! ¡Créanme! Esto es un desorden pasajero, es una recaída revitalizadora ¡Hey! ¡Vengan! ¡Epa! ¡Señora no se vaya!

El suena. Su expresión se ilumina.

– ¡Aló! ¡Carlos Alberto! Dime que…dime que…entonces, es verdad…mis ahorros…

-La visión de Esperanza se torna borrosa y se oscurece. Cae desmayada.

  ***

– Mija, hey, yujuuuu, hey… Esperanza.

De lo borroso, la visión de esperanza va percibiendo la figura en contraluz del hombre mayor.

– ¡Hey! ¡Mija! ¡Despertate!

Al lado de la persona que le está hablando hay un hombre y una mujer emitiendo términos médicos. Se escucha una sirena, hay sensación de movimiento. Esperanza recupera la conciencia.

– ¡¿Qué pasó?!

– Nada pues, nada más que te desmayaste mija, te dio una crisis.

Esperanza reconoce al conserje wayuu y recuerda todo lo ocurrido.

– ¿Y usted por qué me ha ayudado? – pregunta con un halo de vergüenza-

– Si cuando caíste todo el mundo se fue.

El chirrido de los cauchos desgarrándose en el asfalto y la fuerza desequilibrante de la parada en seco derriba al anciano y los paramédicos enviando al suelo también jeringas, frascos, guantes, gasas. La ambulancia se ha detenido ante un pelotón de guardias que reprimen brutalmente una manifestación estudiantil. La sirena y la corneta ponen de punta los nervios.

Finalmente, la ambulancia atraviesa la revuelta y se pierde rumbo al hospital entre el caos de los edificios y el bullicio de la ciudad.

*******

Han pasado 12 meses y sobre una pizarra de formica blanca Esperanza escribe: David Palmar El chamán de la fortuna.

– Damas y caballeros, para mí es un honor presentarles a mi salvador, al gurú de los gurúes, la sabiduría hecha persona, el triunfo de la sencillez ante la vanidad y el materialismo. ¡Señoras y señores, les presento a David Palmar! ¡El chamán de la fortuna!

El auditorio estalla en aplausos y vítores mientras aparece la figura mítica vestida de blanco del hombre sexagenario con su sonrisa pulcra y actitud relajada. Nuevamente, todos están ahí: andropaúsicos, menopáusicas, divorciadas, disociados, ingenuos, faltos de atención. Gente que busca respuestas, busca salvarse de la pelazón, las enfermedades, de los cachos y el abandono de sus parejas.

                                                                     FIN

 

© Edwing Salas

El mandado de Richard Vladimir

base-dinero-3-julio-2010

Richard Vladimir nació en el año 86 del pasado siglo XX. Su padre, un joven precoz y existencialista le puso Richard (como el presidente Nixon) Vladimir (como Lenin) para que fuera una persona justa y equilibrada.

A sus 24 años trata de ganarse la vida como escritor, es decir, está en la quiebra total. Aun así le cayó del cielo el dinero que una gran amiga le debía por haberle escrito unos guiones. De inmediato le preguntó a su mamá qué quería para almorzar y ella le dió sus indicaciones. Richard se dirigió al supermercado para comprar el almuerzo de su familia. Era uno de esos hipermercados expropiados por el gobierno para salvar la economía del pueblo.

Dos kilos de arroz, pan, dos zanahorias y carne. Obtuvo lo que le mandaron a comprar. Se dispuso a tomar su lugar en la gran cola que se formaba para pagar. Richard ve la gente que le rodea; tantos rostros, madres, padres, hijos, todos hacen sus compras y tratan de seguir adelante.

En el aparador de las revistas vio algo que le sorprendió debido al perfil ideológico del comercio donde se encontraba. Se trataba de una publicación económica de ideología capitalista llamada «Dinero”.

Inmediatamente Richard miró a los lados y tomó el ejemplar. Su portada era un cartel de propiedad privada en un terreno desértico y erosionado. Sus ojos devoraron los informes y reportajes que describían la terrible situación económica que sufría el país a causa del sistema que el presidente está implantando y cuyo triunfo significaría el monopolio estatal sobre todo los rubros de nuestra economía y sociedad.

Muchos pensamientos pasaron por su mente. ¿Si se roba la revista, alguien lo notaría?. ¿Por qué un mercado estatal deja que en sus estantes se distribuyan esas publicaciones anti socialistas?

Richard Vladimir solo hacía un mandado, se encontró con una gran paradoja de vida y al mismo tiempo descubrió la gran metáfora de su conciencia y la de millones de ciudadanos.

(c) Edwing Salas 27/08/10

Cayendo

cayendo_espacio

En estos filosos segundos voy cayendo
de la mano con la gravedad
caigo en cuenta, pies desnudos en tierra
aborto fénix
dientes al aire
esqueleto danzante con espirales de fuego
ahí voy de nuevo bordeando el abismo
disminuyendo la distancia entre el vacío existente
y el vacio por venir
el vacio por llenar
y el espacio lleno de
vacio.
Me hago luz en tus carnes
e incendio papeles que no han sido escritos
aumenta la temperatura
la tierra se abre
y sigo mi trayecto con el aire golpeando mi ego
bienvenidos a la tierra sin cielo
miro mi brújula derretida
y mantengo velocidad crucero.

(c) Edwing Salas
27 / 12 /09

Ilustración Maximiliano Vílchez – Maxudes-

La escoba

Escoba2019La puta escoba, ese primitivo instrumento que va de aquí para allá, tras un polvo que se esparce día a día por todos lados, como la mala situación del planeta. Está en cada rincón, cada pasillo, cada habitación. Impide cada intento de superación.

La pobreza; es arrecho sacarla, como el polvo de la casa. Luís envejece como las paredes de la vieja vivienda. Tiene años tratando de salir de esa maldita e injusta condición, es una de las pocas mayorías a la que pertenece, el 87% de habitantes del país es de limitados recursos. Qué coño importa que la casa deba barrerse a diario.

Esa dañina obsesión es de Marinéz. Así como el coleto, la cocina, el repetitivo arroz y las letanías de pasta con plátanos, el puerco, la cerveza, el cigarro y el café. Ella es feliz limpiando todos los días, es lo más fácil.

Las urbanizaciones, edificios y cosas sofisticadas no son para ella, nunca podrá pagarlas. Nunca ha pedido demasiado, solo cerveza, cigarro, café, puerco, arroz, pasta y su negro Agustín, quien, por cierto, está en el monte y llega el fin de semana.

Ante las paginas desplegadas de La Guerra de los Mundos, de H.G. Wells, Luís sufre la invasión de su espacio al sentir el arrastre de la escoba bajo sus pies. Marinéz, ejecuta su rutina de limpieza con agresividad. Está segura que su hijo tiene algo malo: después de ir a la universidad sigue pelando bolas, mucho más que ellos, que nunca estudiaron.

Luís no deja de pensar en H.G. Wells, quien siendo hijo de una humilde criada, le ruega encarecidamente a su mamá que lo lleve a la ciudad de Londres para estudiar, de lo contrario,  se vería obligado a cometer suicidio, porque esa vida de pobreza y falta de superación no eran para él.

¿Que habría pensado Marinéz si su hijo le pidiese dinero para irse a Londres? Eso no sería una situación de ciencia ficción. Sería, más bien, “Social Ficción”.

El polvo se aloja en la nariz de Luís, le provoca tos y estornudos. Su mamá arrecia la operación de barrido transmitiendo un mensaje claro, sin emitir palabra alguna: “desaparece y déjame limpiar”. El lector, culpable y derrotado, se retira, buscando las sombras de las matas del patio para continuar su escape de la realidad.

Cada cabeza es un mundo, por eso, diariamente hay dominación, segregación, genocidio, homicidio, fratricidio, suicidio y éxodo.

Cada segundo es una guerra entre dos, tres, cuatro y miles de mundos. Lo que estorba o no se entiende merece ser destruido.

(c) Edwing Salas

Alto precio

ed

No soy cirujano.

No estoy descubriendo la cura del sida ni la del cancer.

No pesco cangrejos en alaska.

No abrazo leprosos en la india.

No pertenezco a ninguna organización por los derechos de nuestros nobles indigenas.

No tengo viveza venezolana.

Si tomo Capuccino.

Si puedo escuchar tu buena conversa.

Si tengo tiempo para admirar un buen gesto.

Si escucho mucho Miles Davis y Ramones.

Si tengo tiempo para una parrillada con los panas.

Si estoy leyendo.

Si soy egoista.

Si soy sincero.

Si pago un alto precio por la forma en que quiero vivir.

Debo hacerlo…

Me gusta.

(C) Edwing Salas

Fotos: Yonnathan Rocca