Flagrancia

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“Hokusai introdujo las formaciones de nubes siguiendo el esquema occidental, y combinó nubes con bruma” …

– Buenos días

Al escuchar la voz dando las horas su atención se desvió del libro y fue aparar hacia el lugar de donde provenía el cortés saludo.

Entonces, vio al policía tras las rejas de la cochera. Su transmisor emitía la frecuencia con códigos que se le hicieron indescifrables.

La repentina presencia del gendarme frente a su casa no le transmitió otra cosa que miedo y paranoia.

-¿Qué calle es esta? – pregunta el agente-

-Esta es la calle J –responde él con los nervios de punta-

Había sido sorprendido, no era un arma de fuego, no era droga. Él sabía que tenía en su poder algo peor.

-No, esta no, aquella, la transversal –contesta el uniformado-

-Ah, no te sé decir, lo ignoro completamente

La verdad, no tenía idea del número o nombre de esa calle transversal, nunca lo había sabido, y lo intimidante de la situación tampoco le daba mucho margen de responder tranquilamente.

– Bueno, gracias, hasta luego.

El policía prosiguió con el transmisor sonando; caminando, así como había llegado.

Lo siguió con la mirada y luego de perderlo en la distancia quedó obsesionado con lo que podría estar pensado mientras se alejaba de su casa. Había sido sorprendido leyendo un libro con la foto de un anciano y calvo pintor.

No estaba armado, no tenía drogas, no roba, no secuestra, no mata, pero le encanta leer… y fue sorprendido en plena flagrancia.

 

   FIN

(c) Edwing Salas

Cama de escombros

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El fuego rodea todo, como una oda hollywoodense a la forma en que hacen el amor.

Un estallido de velocidad ralentizada y combustión de las pieles, a lo David Lynch y sus mujeres con doble personalidad, con capacidad para arruinar a un hombre anónimo, normal.

Pasión fuera de toda posibilidad de respirar profundo y tomar distancia, para pensar mejor la decisión a tomar. No hay tiempo para ello.

Saben que desde algún lugar los están mirando, pero la tensión sexual acumulada desde que estalló la guerra es más apremiante.

Les protege el manto del parque sin luz, contiguo a los escombros que han acumulado para impedir el paso del enemigo. Se dice que ahora el número asciende a 4000 uniformados, sin contar las fuerzas motorizadas civiles, quienes son los más dañinos e inescrupulosos y actúan bajo el amparo de quienes visten de verde oliva.

La orden que tienen es de acabar con la rebelión, caiga quien caiga, cueste lo que cueste.

Ella le pide que controle sus aullidos de placer y que le avise cuando vaya a acabar. No quiere que su franela tricolor tenga un pegoste sexual, porque, además, es la única prenda que tiene y lleva ya 48 horas con ella.

El régimen les cortó el agua, la luz, Internet, y si pudiera, les cortaría el oxígeno para arrasar de una vez por todas con todos ellos.

Se aman, son la versión tropical de los actores del Mayo Francés de 1968, pero a diferencia de este, hay muertos por doquier y una violencia cotidiana, típica de los países que no tienen estaciones climáticas.

Disfrutarán de la pasión de sus cuerpos mientras defienden la causa rebelde. No hay mejor afrodisiaco que ir ligeros y saciados a desafiar la muerte, escoltada por armamento de guerra de alto calibre.

Se escucha el estruendo de un mata suegras, ambos brincan con sus espasmos y el fatídico aviso de la eminente llegada de los colectivos paramilitares, la guardia nacional y la policía estatal.

Sus pantalones ascienden de nuevo hasta sus cinturas, no hay tiempo para deshacerse de la lubricación y la sensación que aún invade sus órganos de placer. Ha llegado el momento de la lucha.

Si ambos sobreviven, por lo menos un día y una noche más, habrá una nueva oportunidad para el apasionamiento a escondidas, para no provocar la ira de quienes aún tienen hambre.

Hay quienes ya no podrán sentirse de esa forma, han servido para alimentar el espíritu inquebrantable de la causa y como plato arrebatado a los artrópodos, que ya no cuentan con las desapariciones, sino con tiempo real y sus performances directos desde Youtube, Twitter y Facebook.

Evidencia que indigna a quienes luchan por la libertad y descubre a quienes, de ser derrotados, podrían ser alimento para los organismos necrófagos, omnívoros y oportunistas, que se van sucediendo en el tiempo, dependiendo del estado de descomposición del cadáver.

                                                                        FIN

© Edwing Salas

30/03/14

¿Miranda hacia dónde estás mirando?

Miranda

Un 28 de marzo nace Francisco de Miranda, un ser humano vanguardista y el verdadero creador de la idea de un continente americano unido, independiente y desarrollado en su totalidad, como las predecesoras potencias europeas.

Alguien que por sus ideas fue perseguido y traicionado por la oligarquía venezolana, que apadrinaba al joven Simón Bolívar, que siendo de abolengo, si podría liderar al país, aunque careciera del talento y el corazón del personaje que estamos recordando en este texto, cuyo apellido vemos en el interior del Arco del Triunfo, en Francia, y que si es por mí, es el único prócer al que respetaría.

Seguramente, en la actualidad, este hombre universal, con sus defectos y virtudes, se cagaría y vomitaría con toda su ira y vergüenza sobre Chávez, Maduro, Los Castro, la oposición, los militares, empresarios, delincuentes, los pobres de oficio, los mediocres, y todo aquel vivo criollo que solo puede agradecer su buena fortuna a la falta de moral, escrúpulos e instinto de superación ejercido a costas del dolor ajeno.

– ¿Qué opinas de tu país Francisco?

– No diré nada al respecto, hace rato ya, por la vergüenza y tanto bochinche, estoy mirando hacia otro lado.

FIN

(c) Edwing Salas

28/03/2014

Postal de fresca sombra

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En medio de un lejano paraje xerófilo, camino a una pista clandestina, un vehículo que transportaba a una desesperada viajera se recalentó y su conductor se vio obligado a detenerse en medio de la nada.

Ella no paraba de hablar y él, hombre de caminos, curtido por el kilometraje recorrido en la vida, había llegado hace mucho tiempo al solitario paraje de la inexpresión y la parquedad.

-La rutina hace la edad

Dijo él, casi sin mirarla, mientras revisaba el motor humeante y deshidratado.

-La monotonía es un juego divertido del que muy pocos se atreven a bajar -respondió ella, sabiéndose atractiva, inteligente y joven-

Él continuó en lo suyo, era evidente que no estaba interesado en diálogos. La perversión reside en oportunidades perdidas estúpidamente, el ensañamiento se muestra en deseos imposibles de cumplir, la podredumbre surge con el tiempo (perdido).

Hay silencio, luego se interrumpe por el caer de las gotas. Pueden oírse a gran distancia cayendo con fuerza en la arena, mientras son arrastradas por una lluvia nómada. Quietud dentro de este vacío, pero los pensamientos pronto perturban el orden.

– Será mejor que entre al vehículo, se aproxima una tormenta y si le cae en medio de este calor infernal le podría caer mal.

– ¿Y usted? ¿No va a entrar?

– Debo arreglar esto antes de que anochezca

Ella subió y se puso a resguardo. Encendió la radio y se sintió renacer con el viento frío recién traído por el aguacero que irrumpió de pronto, tapando el sol del desierto, neutralizando bruscamente el calor. El parco chofer buscó rápidamente el bidón de plástico vacío y lo colocó en el piso para que se llenara de agua.

La melodía de la radio era una canción que hablaba de una femme fatale. El conductor la escuchó por un rato.

“Con el consentimiento de las sombras

hilvanamos escarcha de ultravioleta

descompuesta en la espera

bajo el manto fresco de los grises

las cuerdas del alma

dan un agudo resoplido

Erizan la piel”

– Que cursilería.

–  Venga un rato, no se moje ahí por gusto.

Hizo caso, más por cortesía que por interés social. Había visto tantas clientes así que estaba blindado contra ese tipo de féminas fatales. Un flash cegó todo hasta que una llamarada azul se descargó contra un cactus solitario, convirtiéndolo en cenizas. El automóvil se estremeció en el acto, lo que provocó que la viajera brincara instintivamente a los brazos del señor que recién entraba.

Así se produjo el click, con el escalofrío en puertas, al ritmo de percusión con alma. Lenguas entrelazadas, clítoris frotándose, gemidos de libertad.  Sí, vengan a estamparse en este mural de cementerio.

Por todos los suelos y sus bendiciones, permitan que nuestros torturados pies se posen en ellos. Amén por nuestros pecados y deseos que no queden atrapados en nuestros novecientos mil kilómetros cuadrados de pura destrucción sin salida aparente.

Que el vuelo de las aves nos guíe hacia el más civilizado aeropuerto. En el nombre de Afrodita y Morfeo, que las realidades penetrantes y los sueños biodegradables no sean para siempre bajo este mismo pañuelo.

Que la voz de alguna musa trasatlántica nos despierte en cada amanecer de lluvia y nos muestre el verdadero rostro de la vida más allá de una postal o un film en 35mm.

 FIN

(C) Edwing Salas

31-mayo-2004 [24/03/14]

Imagen recurrente

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Imagen Recurrente

Un saludo de lejos en la oscuridad

piernas se vuelven hielo

Imagen recurrente

Persigues a quien le huyes

Y quien te huye,

siempre te busca

Imagen recurrente

Eres la sonrisa distante

El estallido caótico de oro y mierda

Algo que no vale la pena

Menos la vida escogida en caída libre

Enumera los pasados

Derramándote en cableado sin circuito

No mereces

No entristeces

Nunca preguntas por algún camino erróneo

Simple selección

Ganando armadura

sin espíritu Brillante,

colosal,

justo a la medida de esta camisa de fuerza

Hecha jungla,

con piedra, papel y tijera

Persigue al conejo en que te conviertes

Y bienvenidos al país de las maravillas

Para siempre ahora

En un destello de silencio

Emanará desde alguna piedra

Mostrando sus colmillos

llenos de palabras necias

Y escondiéndose del justiciero dorado

La bestia,

como siempre,

se retira para aullarle a las botellas

Dándole finales felices

a esta historia que continúa

Por siempre ahora

Por siempre ahora

Danza de la muerte

en la que siempre te encuentras

Imagen recurrente

Un saludo de lejos en la oscuridad.

 

(c) Edwing Salas

21-mayo-2004- 21 de mayo 2014

Techo

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Ya nada es como antes

En la inercia patinamos hasta el último aliento

Todos ajustados en nuestras preferencias

Acomodados en los egoísmos

y cada maldito huele pega pide una moneda

Se le niega

porque dársela es aprobar su infra humanidad

El sudor de cada poro abierto es un grito desesperado

¿Hasta cuándo este aire? ¿Hasta cuándo este espejo de cadenas?

Ya es suficiente

De trastocada realidad promuerte

un himno de la putrefacción,
de la bioquímica,
los intelectuales y las almas

Los niños que esperarán siempre a San Nicolás…

los truenos que adornan este contexto

y la existencia burlándose en cada respiro…

Se camina solo, por la calle sucia
y se mira a los lados para evitar las balas

o cualquier puñalada oxidada de subdesarrollo

al fin y al cabo, se es uno solo
y así se baja al subsuelo

lo de vivir luego en el cielo,

eso será otro rollo

Aquí están, mientras tanto,

las putas y los drogadictos,

los perros y lo que pudiera ser el futuro

Arranca auto destartalado

dormiré bajo el mismo techo renegado

cubre con la sombra
que se proyectará en el camino desconocido.

(c) Edwing Salas

23/04/04

Polite

Polite

El teléfono patinó por el suelo hasta quedar bajo el sofá. El sonido de la llamada se ahogó en su oscuridad. Era la segunda vez que lo llamaba durante el día y él al ver el número no quiso contestar.

Se apresuró y regresó a su asiento para continuar con la buena velada junto a su círculo familiar más querido e íntimo.

Ciertamente, no debió dar su verdadero número cuando se lo pidió apenas 24 horas atrás, pero pensó que no tendría nada de malo ser polite y estar en contacto con los vecinos, en vista de la delicada situación nacional había que establecer vínculos y así poder organizarse en caso de que la violencia desbordara las calles.

Sin embargo, dos llamadas y un mensaje en menos de un día no era un buen síntoma. El carisma no era un don natural, ni la sociabilidad era una práctica muy prolija, quizás, por eso, el (t)error.

Lo cierto es que podrían pertenecer al mismo bando, detestar al maldito régimen asesino y su ejército invasor. Podrían buscar la libertad, el progreso, la paz y la reconciliación, pero tener contacto cotidiano adicional a la colaboración vecinal no iba a suceder nunca.

Informado y sensato, pero sociable populista nunca. Recordó cuando Churchill aceptó tener a Stalin de aliado tan solo porque si se le hubiese aparecido el mismo demonio para ayudarle a derrotar a Hitler, el primer ministro inglés hubiese aceptado.

Para alguien que no se concentra mucho en atraer seres vivientes o cosas, mostrarse accesible y cortés de vez en cuando resulta una equivocación de proporciones bíblicas, porque generalmente se suele ser considerado con quiénes menos debe ser objeto de ese tipo de gestos.

A estas alturas y en vista de los tiempos, una amistad con ese tipo de personas es como cuando te llegan a vender un resort, o cuando a través de un correo electrónico te informan que te ganaste una lotería de Green Cards. Presiona Delete y huye. Marca distancia, sobre todo, si nunca te han inspirado confianza. Aléjate del sobrepeso, la celulitis, los hijastros adolescentes, el chisme y el insano interés.

Las conclusiones filosóficas no se hicieron esperar, fueron crudas y tajantes:

Un repentino saludo callejero podría arrastrar cola. Ahora la misión es esquivar a la vecina que una vez atendiste cortésmente.

Ella no es quién debe llamar, deben llamar las otras, las que si están buenas, las que me gustan, las inteligentes, las provocativas, las bien educadas y alimentadas, las que tienen un futuro, es decir, las que no tienen mi número.   

   FIN

© Edwing Salas

22/03/14

Carmesí

TANGO CARMESI

Cuando me atrapes estaré hecho un guiñapo

Pesaré mil kilos demás

Mi conciencia estará esparcida en todo el universo

Será amarga

Íngrima

Supernova imperturbable

Y con suficiente energía sin consumir

Perder esos lugares habituales

Donde se proyectan sombras de cenizas

El aire cortado con vocales y consonantes

Y no se respira libertad

Pero tú estás desencadenada

Sobrevives, supravives, revives

Lujuria en presente continuo

Actividad normal de tu periodo afirmado

Sanguijuela de placer

Hinchada de orgasmos

La biblioteca con mayor información…

Tu entrepierna…

Continúa la fuga hecha con partituras de fruición

Esas que saben la intensidad de cada sonido nocturno

A firmamento diseccionado

Derramando brillo por la oquedad

Terminando

Llenado lugares y escenarios

Nunca mires al suelo

No veas al ácaro en la inmundicia

No te enteres de su existencia

Ya lo exhumaste de su hibernación

Y ahora le toca perseguir perros famélicos

Gravedad cero y luminiscencia

Subsuelo y torrentes de privación

Cavando has llegado buscando un tesoro

Condescendiente hiel

Nunca el anhelo llega a poner pies en tierra

Nunca hay vuelo si no aborda la certeza

La física impone sus átomos

Destruye todas las éticas

Masa por aceleración

Sudores más satisfacción

Una fuerza que no puede encapsularse

Lo contrario sucede al decoro

El jarrón chino siempre a punto de romperse

En medio de la tormenta

Son tiempos en que igualas la conducta alfa

Sin temor y sin preocupación

En el reacomodo de las fuerzas

Se pierde el volumen y la dirección

Es un hecho concreto esta distancia

Es una dádiva cada desaparición

Entre las olas que abrazan tus pies

La arena recogida en medio de tu libro del génesis

Y las montañas que emergen como murallas

Se deja en claro la oscuridad y su dueño

El cántaro rebosa agua mientras llueve por entero

La rutina no cesa en su ritual impregnado

¿Es necesaria una lupa para ver el sol en su cenit?

Has ido y venido con la madre a repartir bofetadas

Creo que no…

¿Es visible la sangre sobre tela escarlata?

Es vino derramado en bacanal

Es herida sin estocada final

Para la rueda dispuesta a marchar siempre hay avance

Para la vela engordada por el viento siempre hay corriente

Cabalgas y cabalgas sin parar

Es una competencia por la piel más curtida por el polvo

No es cuestión de sensaciones en exhibición

Ni un deporte extremo de roces condimentados

La gula está bien representada

Siempre habrá vomitaderas a los que no provocará entrar

Quizás este sea el caso

Enemigos caídos, zancos de caballos

La mesa tendida y humedecida con estática corpórea

Néctar de amazonas contemporáneas en su reinado

Sobre dioses destronados

El escribano toma nota

Registra la epopeya

en los confines de su universo plano

con esquinas de pergaminos incinerados

que fijan sus límites carcomidos de calor

e impiden la entrada a la jugosa y profunda

carne de la emancipación.

© Edwing Salas.

15/16 -03-14

Ciruelas pasas

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“La ciruela pasa es una ciruela deshidratada. Se engloba en los frutos secos, aunque en sí misma es una fruta desecada, del mismo modo que se secan higos, albaricoques, melocotones, uvas, etcétera”.        –Wikipedia-

Es un proceso donde el tiempo, junto a factores físicos y climáticos, hacen el trabajo. Como mínimo 95 grados Fahrenheit o su equivalente en Centígrados que son aproximadamente 35, poca humedad y alrededor de cinco días al aire libre.

El problema, precisamente, es ese aire, que no es libre, esa temperatura abrasiva que consume con gula desmedida, ahoga como mil infiernos, es el calor de las energías que van y vienen: las explosiones, detonaciones, impactos, penetraciones, gritos, lágrimas, sudor, neurosis e histeria colectiva.

Este proceso de maceración se ha hecho lacerante y lleva un tiempo indescriptiblemente largo e impredecible. Está viciado desde el principio, por tanto, ni siquiera se sabe qué resultará. La pérdida de líquido, el desierto interno junto a un cielo oscuro son las escamas del reblandecimiento y el desgaste natural.

El ciclo no se detiene, aunque con matices fuera del orden natura, la degradación avanza transformando lo impío en impávido. Expuestos a la soledad de la cadena alimentaria de esta era, la carne y el cañón es la bipolaridad del reacomodo de las bacterias que inician el proceso de putrefacción y liberan gases de depósitos fósiles.

Las raíces emergen como manos secas a través de la tierra, mientras las ramas, hojas y retoños pierden el oxígeno vital en las profundidades de su risa defensiva y la búsqueda de un último vaho de luz.

Fruto amargo, sin valor nutricional, con la propiedad de fundir una papila con el estruendo de la ira, el desangramiento y la ceguera. No hay condiciones adecuadas, nunca han existido, ni siquiera una fotosíntesis limpia y ordinaria que libera del carbono, sino que deriva en azufre. Es una tierra fértil de tragedia e inamovilidad.

La sensación imperante, sequedad, en la piel, el aliento inhalado y exhalado, la mirada, el alma. Falto de fluidos que demuestran vida, movimiento. Los segundos ya inútiles se desplazan en bastón y llenos de telarañas.

La decisión voluntaria es de auto inanición sicológica y social, impuesta desde la soledad de la habitación que paraliza, la burbuja que te protege del pandemónium exterior, ese donde no sabes si volverás a perder y ellos se quedarán.

Hoy, como todos los días, hay sangre, fuego, sudor y lágrimas, la falta de una vida normal es ese insomnio que guía tus pasos.

La deshidratación de la existencia y el alma, las metas y las expectativas. Ciruela pasa, el bocado que ojalá no se coman en una celebración los mismos que secuestran nuestras victorias: carnuzos agusanados que ríen sin labios, mostrando mandíbula amarillenta y colgante.  Seis generaciones han pasado y perteneces a la cosecha de este año.

       FIN

© Edwing Salas

04/03/14

La obra

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Tengo demasiado por escribir, pero siempre creo que nunca es suficiente.

Entre las imágenes por crear y la literatura para escapar rápidamente de uno mismo, decanto segundos de vida que no tienen contra reembolso, ni ganancias. Si las tuviera, creo que no sería tan adictivo.

Y como toda pasión, como toda causa perdida; esta es una eterna lucha entre la procrastinación, la pereza, la indisciplina, las inseguridades… contra la necesidad suprema de cumplir con el mandato interno; igualmente, a clientes y en general, a quienes necesiten un comienzo, un desarrollo, un final.

El primero en imponerse esa esclavitud es quien levanta el látigo y quien recibe el azote. Es el mismo que disfruta y padece el ambiguo y contradictorio impulso creador.

La obra es el destino, no el medio, y la recompensa es pensar, sentir, crear y traerla a este lado para servirla ante la vista de cualquier cómplice que desee contemplar el resultado del azaroso culto al disfrute propio, tan solo unos segundos. Así funciona.

Observo en silencio lo que me rodea cuando estoy fuera de mi madriguera. Me convierto en mosca sobre la pared. Tomo las migajas que me encuentro por ahí, inmediatamente vuelvo a mi encierro y empiezo a tejer letras en esta máquina luminosa.

Hace años es una obsesión, desde niño, algo que siempre me ha dado pena confesar, porque hay un gran margen de fracaso. Es una vocación amarga y menesterosa, en cualquier parte del mundo y, mucho más, en infra universos tropicales y tierras australes.

   FIN

(c) Edwing Salas

07/02/14