
He ampliado los límites de esta ciudad
Es una extensión enorme de territorio
Unido con puntadas y nudos de horca
Convierto un pañuelo en sábana
La tierra plana donde me mantendré seguro
El puente que vence la brecha y el precipicio
Cae en las entrañas del cañón
Sólo quiero mantenerme a salvo
No estamos en New York
Pero igualmente las islas son necesarias
Terminaría siendo una caricatura borrosa
De algún personaje de Junot
Aunque es mejor eso que ser coliforme fecal
Haciendo vida en un arado mar
Agua de vertedero, estancada
Quizás la única diáspora de la que llegue a formar parte
Será la de los que se despiden de este plano
No hay posibilidades de encontrar otro boleto
El oro sale a la superficie
Brillo, solidez, valor
El estiércol es simplemente abono
Compost en la barriga de esa voraz bestia
Pobreza de nombre
Apellido subdesarrollo
Abolengo y linaje
De quienes son café y no crema
Con la vista estrellada en el muro más cercano
Bloqueando el horizonte
Estrechando el aire
Cercenando la conciencia
De sosiego y ambición
De calambres existenciales
Y espasmos neuronales
El acabose
La cuenta de salida
De los hermanos esperados
Bautizados con calidad de vida
Sobre muchas muertes de dudosa categoría
La esperanza está a la derecha del dios padre
Como los ceros de sus saldos
Los intentos son números
Los números intentos
Y cada mal paso una declaración
De buen resultado imperfecto
Cruzan con este brillante oscilar
medias verdades y tragedias completas
He aquí tu risa crónica
Interrumpida por corazas
Sincerando la cuantía de nuestras carnes
Dejando el atril con vísceras, amargura e irritabilidad
Lo corrosivo de una disciplinada verdad.
© Edwing Salas
05/05/14
La puta escoba, ese primitivo instrumento que va de aquí para allá, tras un polvo que se esparce día a día por todos lados, como la mala situación del planeta. Está en cada rincón, cada pasillo, cada habitación. Impide cada intento de superación.