
No es que lo desprecie,
no es que su sobrevalorada obra me tenga sin cuidado
No es su utopía de un mundo donde se le pone aureola a demonios y mercenarios
No es esa trillada “callada y ausente”.
El único verso que se saben los amantes normales.
Nada de eso hasta ahora me ha incomodado.
Es que murió en la ciudad de Santiago y yo nunca lo supe.
Hasta que salió la trivia y me hizo perder una ronda de Preguntados
(c) Edwing Salas 05/06/14