Más números rojos

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Es de suponer que, con un desarrollado instinto de conservación y supervivencia, se pueda tener, además, la capacidad de la predicción.

Así sucede. Pero no siempre.

Las posibilidades se calculan con una matemática natural; inherente a cada respiración, movimiento y acción registrada.

Estas infalibles capacidades, también deberían venir acompañadas por una hoja de Excel, donde se registren todas las posibilidades e imposibilidades que constituyen una determinada situación.

Un grillo va y viene en constante repetición. Es un loop deliberado. Lo único que se puede pronosticar.

Letras, signos, oraciones y párrafos constituyen un territorio. Una ciudad que se levanta sobre ruinas de algo concebido con aparente lucidez.

El frío, el sudor, las manos arriba, sin sentido alguno, recuerdan a la canción “Stranger in the stranger land”.

No existe niño de llanto eterno.

Está el cronómetro y su delgada frontera. Esa que permite sombras, abstracciones y movimientos de ajedrez.

La pieza más pequeña es sacrificada en menos de cinco movimientos. Continuidad “Kubrickiana”.

Siempre, en búsqueda de la heroína perfección. Esa adicción mortal y sin ningún beneficio. El instinto es pecado mientras sea lo que el resto no busca.

El espacio lo determina la cantidad de arcilla que mancha límites.

No puede brotar más que un solo de fraseos distorsionados. Como en vértigo continuo. La soga que permanece fija y el entablado gira en su búsqueda. Un suspenso del siglo XX, el mejor de todos, sin duda.

A fin de cuentas, no se trata de eso, sino, más bien, de una estructurada descripción que pudiera tener una paleta que mezcle la obra de Schrader, Los Farelli, Mamet, Allen o Junot Díaz.

La circunstancia supera y revela la verdadera caricatura, razón por la cual, la culpa siempre resulta un recurso un tanto sobrevalorado, pero bien justificado.

© Edwing Salas
17/10/15   

Informe sobre las deidades de arena, joyería y tesoros falsos

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¿Qué tan acertada debe ser la búsqueda?

La palabra “suerte” sería la obvia respuesta para blindarlo todo con el manto metafísico del azar inexplicable. Algo que escapa al control de la persona.

Pero, saben qué, en estos años de búsqueda incansable del Gran Sentido de la Oportunidad de Oro (GRANSENSO), hemos comprobado que, la técnica, unida a ciertas condiciones climáticas y biológicas podría llevarnos hasta el lugar donde se esconde la mayor riqueza que ser humano alguno pueda encontrar.

Sí, ya sabemos que como equipo de expertos investigadores y buscadores de tesoros hemos tenido tropiezos que han arrojado una seguidilla de fracasos a lo largo de los años. También, resulta obvio hacer hincapié en la importancia de la metodología, unida a las variables propias del campo de investigación.

Este documento, que puede ser considerado un manifiesto, ante sus vehementes demandas de resultados. Ante sus insultos en las redes sociales y ataques cibernéticos a nuestra web oficial de nuestra organización: Sociedad de Arqueólogos Distópicos con la Modernidad (SADISMO), quienes, como entidad sin fines de lucro, salvo el material, carnal y egocéntrico; exigimos respeto y consideración a nuestra profesión y su libre ejercicio en la sociedad contemporánea.

Con respecto a la naturaleza de nuestros hallazgos:

Es nuestro deber aclarar que todas nuestras expediciones han comenzado con buen pie. La seguridad inicial del comienzo nos impulsaba a llegar a donde todo el que está en este oficio quiere llegar: las fantásticas grietas que por sí mismas ya son un tesoro.

Tener acceso a ellas es la razón de toda búsqueda, cada expedición, cada peligro en medio de la noche salvaje y de cualquier exceso en nuestros limitados presupuestos.

Luego de cada descubrimiento; poder taladrar repetidamente hasta que nuestras bombas queden vacías es la consigna de cada aventura emprendida. Es por ello que, sin el equipo de radares necesarios y la imprescindible técnica, estamos muertos.

Esto seguramente les hace pensar que todo nuestro catálogo de posibles tesoros ha sido la peor pérdida de tiempo en la vida.

Sin miedo y con mucha responsabilidad debemos considerar ese hecho como cierto, pero tenemos mucha fe en los tiempos que están por venir.

La falta de resultados como consecuencia de nuestros errores de cálculo y también, muchas veces, por no contar con una decisión definitoria en los momentos de mayor dificultad en una expedición, nos ha traído hasta este instante.

Recientes hallazgos como La Deidad Dorada, La Enredadera hipnotizadora y otros supuestos tesoros, no eran tal, sino defectos de la naturaleza, igualmente con valor científico, pero, para otros afortunados expertos en el ramo, no para SADISMO.

El primer espécimen al que hemos hecho alusión no era un monumento aurífero de la cultura Maridor.

Resultó ser una acumulación de sedimentos de arena con cierta carga mineral mínima, pero luego de los análisis y tratamiento del material, sólo se trata de una deidad de tierra construida con restos de niñez y desesperación.

La otra pieza en cuestión si es una enredadera, cuya altura, al final nos hizo desistir de alcanzarla, ya que la mayoría de nuestro equipo sufre de vértigo emocional, el cual, sumado las toxinas despedidas por el objetivo a estudiar, se nos hizo prácticamente imposible realizar una lúcida lectura de la realidad y el significado de los hechos sucedidos durante el transcurso de la expedición.

La conclusión a la que se llegó finalmente, luego de dejar perder la expedición, es que se trataba de algo muy parecido a lo que se buscaba.

Sin embargo, la zona está infectada de entidades venenosas que tienen la habilidad de transformarse en elementos que son objeto de intensa búsqueda. Fin del informe sobre La Enredadera hipnotizadora.

Respecto a misiones anteriores, todas con resultados dolorosamente negativos, hemos tomado la decisión de recopilar cada archivo e informe de proyecto, presupuestos, planes de acción y material adicional e incinerarlos en el fuego del inconsciente.

De esta manera, no existirá nada de lo cual lamentarse, aunque el ambiente se vaya tornando gris, como consecuencia de las recurrentes cenizas que vuelan hacia la memoria.

Dicho todo esto, hemos decidido también cesar operaciones de manera indefinida, por lo menos, hasta lograr una reorganización y reestructuración de nuestro recurso humano y patrimonio tecnológico.

Entre las nuevas actividades y oficios a los que se dedicaran los compañeros de la organización, mientras esta logre recomponerse; figuran la predicción de fenómenos metereográficos, especialidad que consiste en determinar cuántos dibujos infantiles alrededor de todo el planeta serán dibujados con nubecitas, sol sonriente y caminos de flores.

Además, por supuesto, de velar también por el número de ilustraciones con lluvia, invierno, incendios o descuartizamientos, propios de los futuros asesinos en serie, escritores y artistas en general. Así mismo, quedan incluidos los niñitos con perfil de políticos genocidas.

Otra sana y didáctica actividad a realizar por los miembros, temporalmente cesantes de SADISMO, consiste en, recopilar el mayor número posible de frases provocadoras de lástima propia o ajena con fines de autocompasión, con el objetivo de crear un nuevo combustible espacial que les permita a optimistas sicópatas y pesimistas contemplativos llegar hasta el sol en una importante misión que sólo podrá realizarse a plena luz del día.

Con este cronograma de actividades, a realizarse en el próximo trimestre del año en curso, la Sociedad de Arqueólogos Distópicos con la Modernidad (SADISMO), da por finalizadas sus operaciones.

   FIN

 (c) Edwing Salas

14/09/15

Pavos reales

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“Hubo una época en la que las aves no son como las vemos ahora. Entre ellas había constantes riñas porque todas creían que tenían mayor importancia que las otras, algunas por lo bello de su canto, otras por sus llamativos plumajes.”

             La Leyenda de Las plumas del Pavo Real.   México

Estaba todo listo: billetera con tarjetas y efectivo, automóvil lavado, engrasado y con motor a punto. El perfume, dominando la habitación con su viril presencia en el aire y delatado en la ropa por gotas aun impregnadas en la camisa.

Cabello húmedo, recién cortado apenas hace unos días, peinado de forma milimétrica. La cara limpia de todo rastro de barba. Nunca pudo entender como había personas que podían dejarse la llamada “barba de tres días”.

Frente al espejo brillaba su más preciado tesoro: esa sonrisa blanca, reluciente, reflejo de la buena actitud ante la vida, del buen humor, esa constancia impresa que ha determinado siempre lo bien que ha salido todo, lo bien que saldrá.

“Para tener una mujer, hay que tener un buen coche”

Su padre se había quedado corto con esa afirmación. La verdad es que con un carro se podían tener todas las mujeres, era como tener una llave maestra a todas las puertas.

Su pene poseía buen tamaño, funcionaba bien, él sabía que su desempeño en las artes carnales era bueno, pero estaba seguro que lo primero que una mujer le mira es forma en que llega, luego la vestimenta, el look y finalmente, la actitud.

Su sonrisa ganó más terreno cuando comprobó por enésima vez que él era un combo completo. No sentía lástima ni remordimiento cuando destruía a otros hombres menos dotados por la naturaleza en el arte de conquistar mujeres.

Tampoco se veía obligado a tener ningún tipo de responsabilidad cuando cambiaba de pareja o añadía una amante más a su itinerario.

Esos hombres menos dotados deben existir para hacerlo ver más excelso, más ganador, más deseable como partido, aun ante el supuesto de que él no estuviera consiente de sus grandes ventajas en la vida, como efectivamente hay muchos.

La naturaleza no solo debe dotarte de una buena anatomía y cerebro, también es vital la capacidad para llenarte de mejores plumas en tu cola. El pavo real más vistoso es quien se perpetúa. El león más cruel es quién se aparea.

“Dominamos el planeta porque le hemos añadido a las feromonas dinero, autos, casas y bienes materiales”

Esa reflexión siguió alimentando su ego. Hasta más agudo se había vuelto.

“La verdadera poesía para una mujer es poder llevarla y traerla cómodamente en un buen vehículo”

“Si para lograr ligar debo llevarla a comer pizza y luego, en otra ocasión, conducirla hasta un quemadero de gas petrolero, pues qué diablos, es atractiva, inteligente y sabe lo que quiere”.

–    Me quiere a mi.

Nunca entendió porque otros hombres se deprimían. La depresión no es para los ganadores, no te permite proyectar seguridad y confianza.

Los únicos libros que debía leer y entender eran los de contabilidad, esos si arrojan verdadera luz y sabiduría.

Esos hombres poco llamativos, desgarbados, sin chance alguno: minimizados por “la inteligencia y la sensibilidad” emulaban al Quijote en sus libros.

“Jamás leería una mierda tan larga y aburrida, además dañina”

“Quieren sufrir, que sufran, es lo más fácil. El dolor es un escape fácil. ¡Trabajen! ¡Báñense!”

El sonido de la música a todo volumen envolvía sus pensamientos, por eso, cuando cayó en la boca abierta de esa alcantarilla en medio de la calle sintió como si el volante fuera poseído por alguna fuerza superior.

Logro salir rápidamente, pero ya el daño estaba hecho. Los neumáticos delantero y trasero del lado izquierdo dejaron escapar el aire mientras los rines perdieron redondez. Apenas le dio tiempo de orillarse a la derecha.

– ¡Me lleva!

No valía la pena ensuciarse cambiando un neumático, igualmente faltaría el segundo. Había que tomar la decisión más rápida y lógica. Llamar una grúa.

Luego de hacerlo se comunicó con su chica. Le contó lo ocurrido y le prometió que la velada se cumpliría el día siguiente.

Ella se angustió y preocupó, se quedó vestida y con un hilo dental nuevo sin exhibir, hasta el día siguiente, obvio. Su teléfono sonó nuevamente, se trataba de su mejor amiga preguntándole si por fin saldría. La chica contó lo ocurrido y del otro lado del auricular preguntaron si seguía vestida. La respuesta fue afirmativa.

Veinticinco minutos después, adornado por las llamas de los quemaderos de gas natural de la zona residencial, se presentaba un vehículo de lujo del año, un rustico deportivo. El volumen de la música hacía temblar los vidrios con su bajo.

La mejor amiga llamó y la chica salió. Entró al vehículo. Ahí le presentaron al dueño del flamante transporte. Quizás, el nuevo hilo dental sería exhibido después de todo.

La naturaleza provee gran número de pavos reales, unos más vistosos que otros, pero no hay problema, para esas especies el dolor y la tristeza no existen. Eso solo ocurre a los menos dotados, a los quijotescos con barbas de tres días, idealizadores de los mitos.

   FIN

© Edwing Salas

19/04/15  

Dolor de muela

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El cielo está de un azul nítido, el sol hace brillar las nubes, los pájaros cantan el calor mañanero. Amanda contempla su cara en el espejo y no soporta el dolor. Es una tortura física, pero lo que más le resiente y hiere su ego es verse con una mejilla más grande que otra.

Ojeras, expresión descompuesta. Es uno de esos días donde el auto examen frente al espejo reprueba lo físico y lo espiritual. Otra vez esa bendita muela. Tanto posponer el momento de visitar al dentista le ha pasado factura.

Solo existe un culpable. La persona que sufre en la superficie reflejada por el espejo

Tras la imagen reflejada se abre el botiquín, descubriendo el portal hacia el mundo de los analgésicos de auto prescripción para esa clase de momentos. Ninguno lograría quitarle ese terrible dolor y entumecimiento de la cara. Ella lo sabía, así que desistió rápidamente de la idea.

Hervor y latidos. La sangre paralizada intenta pasar y hace que la zona afectada emita pulsaciones que hieren y hacen asomar lágrimas

Ella solo pensaba que en el siglo XXI el dolor físico no debería existir, luego se percató que sus ganglios también parecían estar inflamados. «Cada generación tiene sus dinosaurios muertos, todos seremos fósiles»

Pues Amanda quería ahorrase el trance por el paralizante dolor y estar tan quieta y relajada como un fósil que, sin preocupación, veía el tiempo pasar, enterrada en miles de recuerdos sobre los cuales caían gotas de “todo tiempo pasado fue mejor”.

«Todo antes de esta hinchazón de muelas ha sido mejor. Hasta la vez cuando tuve que salir desnuda de las gradas del liceo porque me robaron la ropa mientras tiraba, fue mejor».

Así eran los pensamientos que circulaban por su mente.  «Debería existir una pastilla que te quite el dolor para siempre. O un medicamento que elimine gente»

Para poder salir a buscar otras gentes que no puedan ser borradas, porque son las que te ayudarán.

Parece que la fiebre había hecho acto de presencia hacía ya un cuarto de hora. Quizás eso es lo que la hace tener esos desvaríos.

La infección es poderosa, pero, así como no vale la pena ingerir los analgésicos comunes de esos que se convierten en anuncios de televisión, también resulta inútil encontrar antibióticos inexistentes o entrar vía emergencia en el consultorio del odontólogo.

«Estoy aburrida, tengo muchas ganas de leer y garabatear a mano sobre un papel»

Se puso a bocetar imágenes de su infancia en el último rollo de papel toilette que existe a 150 kilómetros a la redonda.

Sesenta minutos frente al espejo y contando. Una nueva marca. Estaba atrapada por su imagen decadente, por esa mejilla latente y por las ojeras del abandono propio. Su aliento profundo empañaba el vidrio, provocando opacidad

“Las granjas del juego de Farmville en Facebook también serán expropiadas”

“Antes de querer formar parte de algo, primero forma parte de ti mismo”

“Vivimos donde las palabras son muchas y muy ricas, hermosamente adornadas y llenas de presunto significado, ellas se imponen ante las pobres acciones que permanecen en la oscuridad y el anonimato”.

“La ignorancia no es una carencia de conocimientos y opiniones, es más bien un sistema de conceptos y prácticas adaptadas a una existencia esencial. Por mucho amor que halla entre tú y una persona ignorante, si expresas una idea u opinión que se salga de ese sistema, serás agredido y castigado”.

“Buenos Días. Despertar bien temprano es un indicador de estar vivo y que el día no tiene suficientes horas para poder hacer todo lo que queremos y debemos”.

¡Maldito dolor! ¡Maldito espejo! ¡Maldita infección!

¡Maldita fiebre y sus delirios!

FIN

© Edwing Salas

23/12/14

Invitaciones y ofrecimientos

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«Tengo una casa en la playa, en Villa Marina. Yo se la había ofrecído a tu mamá y a tu papá, para que fueran un fin de semana, o un feriado, lo que tenían era que avisarme una semana antes, para verificar que no estuviera ocupada o desordenada.

 ***

Trina, la mamá de Vicente, nunca pudo ir.

Ahora que no está y el tiempo les obliga a no consumirse en su ausencia, ellos, sus hijos, los nietos, su esposo, decidieron que, quizás, la familia debía hacer un viaje para trasladar el recuerdo de ella hasta los parajes de la costa falconiana, donde seguramente la imaginarían sonriendo hiperbólicamente, bailando las guarachas tropicales y cocinando exquisitos manjares recién sacados del manto acuático.

Entonces, tomando las palabras del señor Sammy, el amigo de la familia que formaba parte del selecto grupo de individuos del ocaso, que se reunía religiosamente en su casa a jugar dominó desde hacía incontables años y quién les había ofrecido la casa de playa en una, dos, varias ocasiones, sin que el viaje pudiera concretarse estando ella en este plano; le notificaron al regordete señor que por fin habían decidido ir. Les urgía cambiar de aires la añoranza crónica.

–   Llámame en una semana y te aviso.

Eso le notificó el señor Sammy a Vicente, a través del móvil, luego que este lo llamó para preguntarle por las posibilidades de ir a la casa de la playa durante el puente feriado que se aproximaba.

La entonación de voz con la que respondió el dueño de la propiedad fue muy distinta a la que acompañaba el ofrecimiento de la casa en medio de la fraternidad etílica de los días de visita habitual.

Vicente estaba muy animado con la idea de que sus sobrinas pequeñas pudieran ver el mar y disfrutar de él por primera vez. Recordó cuando en su niñez él adoraba la playa, luego, en la adolescencia y ahora, en la adultez, el sombrío clima montañoso era su predilección.

Transcurrieron ocho días y en la fecha pautada para obtener la respuesta, Vicente llamó al señor Sammy. Este le notificó lo siguiente:

–   No puedo prestarte la casa, es de mi mujer y ella es muy delicada con eso, además, está ocupada, unos sobrinos se están quedando y no sé cuándo se van.

Vicente agradeció de forma parsimoniosa y ofreció disculpas por el atrevimiento de proponerle usar la casa de la playa. Él no tenía mucha confianza con el señor, eran sus padres. Su mamá ya no estaba y su padre no se metía en esas cosas. La idea realmente fue de él y sus hermanos. No se pudo. Ya fue

El pensamiento que en los días subsiguientes angustió a Vicente era una simple reflexión: «Que capacidad tienen algunas personas de hacer ofrecimientos de la boca para afuera, pero que se esfuman en el momento cuando accedes a los mismos. Es algo así como, una irresponsable manera de ser ostentosos con los demás. Una falsa solidaridad, echonería, boconería, charlatanería».

Por esos días, también le ocurrió que un amigo que había logrado huir a su Colombia natal, le invitaba insistentemente a que emigrara. Él mismo se ocuparía en ofrecerle asilo y ayuda hasta que se estabilizara y pudiera independizarse

Todo su círculo amistoso se había esfumado, como buenos clases medias, habían huido, no les fue fácil, les dolió muchísimo. Irte de tu tierra nunca es algo fácil, pero ciertamente, tenían una posibilidad que muchos otros añoraban.

Los que se quedaban porque no tenían dichas posibilidades, sentían una puñalada en el estómago cuando veían a un experto en televisión opinando que se estaban yendo los mejores cerebros del país

En las redes sociales también se pueden encontrar declaraciones de gente diciendo que, quienes se quedaban, era porque constituían una parvada de conformistas, masoquistas o lame botas del régimen.

Para ninguna de las dos caras de la moneda es, o ha sido fácil.

Bogotá, buen clima, ciudad pujante y logras con tu trabajo lo que no logras en un país bajo una tiranía.

Vicente, de forma desesperada, buscó pesos para irse con alguito en el bolsillo. No tenía tarjeta de crédito, por lo tanto, obtener divisas para viajar se le hacía imposible. Tuvo que recurrir a las transacciones negras. Pero el peso colombiano también le era difícil de encontrar.

Su tía pudo prestarle 30 mil bolívares con la promesa de que él debía devolvérselos en pesos o dólares, una vez se hubiere establecido en la hermana república.

Antes, la historia era diferente. Del país vecino, cantidades ingentes de inmigrantes llegaban en busca de una vida tranquila y un futuro mejor. Treinta años después, la historia se desarrollaba de manera inversa.

La devaluación era inminente. La escasez y la ira provocada por un sistema que mutila las libertades más esenciales de un ser humano, pusieron a pelear a hermano contra hermano a la puerta de los supermercados y tiendas de alimentos, tan solo por migajas.

Las escenas vistas en las redes sociales -porque ya en la TV no se podían airear ese tipo de asuntos- le provocaban una urgencia tal, que decidió irse así, sin esperar ni planear más nada. Debía escapar cuanto antes.  En Cúcuta cambiaria los inservibles bolívares por unos cuantos pesos.

Cuando Vicente le comunicó la presurosa decisión a su amigo vía Skype, este le dijo:

–   Men, no sé si puedo ayudarte, vienen unos amigos a quedarse y ellos si traen suficientes pesos, además, aquí las cosas no son tan fáciles ¿Qué pasa si no logras encontrar trabajo? No podré tenerte por mucho tiempo

Vicente agradeció de forma parsimoniosa y ofreció disculpas a su amigo por el atrevimiento de hacer caso a sus insistentes invitaciones a salvarle la vida de forma “desinteresada”.

Vicente recordó de nuevo al señor Sammy y su descripción de la casa en Villa Marina. Se imaginó con los suyos disfrutando del viento del crepúsculo acariciando sus rostros, las gaviotas zambulléndose en mar, para salir segundos más tarde, con peces en el pico. Sus sobrinas chapoteando en las olas, felices.

Que capacidad tienen algunas personas de hacer ofrecimientos de la boca para afuera, pero que se esfuman en el momento cuando decides entrar en acción, tomando sus palabras en serio.

Irresponsable manera de ser ostentosos con los demás. Una falsa solidaridad. Echonería. Boconería. Charlatanería. Venezolanidad.

 FIN

© Edwing Salas

01/11/14

Pañuelo

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He ampliado los límites de esta ciudad

Es una extensión enorme de territorio

Unido con puntadas y nudos de horca

Convierto un pañuelo en sábana

La tierra plana donde me mantendré seguro

El puente que vence la brecha y el precipicio

Cae en las entrañas del cañón

Sólo quiero mantenerme a salvo

No estamos en New York

Pero igualmente las islas son necesarias

Terminaría siendo una caricatura borrosa

De algún personaje de Junot

Aunque es mejor eso que ser coliforme fecal

Haciendo vida en un arado mar

Agua de vertedero, estancada

Quizás la única diáspora de la que llegue a formar parte

Será la de los que se despiden de este plano

No hay posibilidades de encontrar otro boleto

El oro sale a la superficie

Brillo, solidez, valor

El estiércol es simplemente abono

Compost en la barriga de esa voraz bestia

Pobreza de nombre

Apellido subdesarrollo

Abolengo y linaje

De quienes son café y no crema

Con la vista estrellada en el muro más cercano

Bloqueando el horizonte

Estrechando el aire

Cercenando la conciencia

De sosiego y ambición

De calambres existenciales

Y espasmos neuronales

El acabose

La cuenta de salida

De los hermanos esperados

Bautizados con calidad de vida

Sobre muchas muertes de dudosa categoría

La esperanza está a la derecha del dios padre

Como los ceros de sus saldos

Los intentos son números

Los números intentos

Y cada mal paso una declaración

De buen resultado imperfecto

Cruzan con este brillante oscilar

medias verdades y tragedias completas

He aquí tu risa crónica

Interrumpida por corazas

Sincerando la cuantía de nuestras carnes

Dejando el atril con vísceras, amargura e irritabilidad

Lo corrosivo de una disciplinada verdad.

© Edwing Salas

05/05/14

Ilusionista

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Después de hurgarse frente al espejo su mirada le transmitió la verdad.

No escrutaba nada en su anatomía física, solo quería examinar más allá. Traspasar el fenómeno de refracción de la luz, introducirse en su reflejo y ejecutar la mesura definitiva del camino recorrido.

¿Cuánto de eso había en lo que hoy veía sobre el cristal pulido?

Cuanta intransigencia, cuanta postergación, cuanto miedo. Cuantas balas de salva y cuantos puentes volando en forma de ceniza.

Creencias, dogmas a futuro que habían aniquilado tanta fuerza natural, pura y llena de caballos salvajes, descogotándose pendiente abajo, pero con zancadas siempre imperturbables hacia adelante.

– ¿Crees en el destino?

–   Claro, por supuesto, el destino es la muerte. Es la ineludible meta.     –respondió sonriente y convencido-

Su respuesta sincera y sencilla horrorizó, no era New Age, desafinaba con la ocasión social, era demasiado biológica y pragmática para alcanzar el vuelo de los sueños y planes de papel que el resto de sus interlocutores arrojaba al aire.

El sosiego es lo que uno termina eligiendo luego de años de minimización. La verdad es más dura de lo que somos capaces de reconocer. La realidad no es lo que bota el espejo, sino lo que simboliza en las pupilas.

Buscaba la verdadera vocación, luego de errar pidiéndole a Dios el adelanto del infarto que le tenía reservado para cuando llegara a los sesenta años. Deshacerse de la existencia propia era algo muy ruidoso y cliché. Aunque se trataba del verdadero asunto filosófico, según Camus, ya no tenía caso aferrarse a ese axioma.

El público y los extras de ese espectáculo tampoco descifraban lo evidente. Estaban demasiado impresionados con las imponentes imágenes de vitalidad, inteligencia, talento extremo y profundidad del carácter. Espejismos.

-No te preocupes, tendrás un gran futuro, estas destinado a ello

Sabía que no era un gran aporte a la humanidad, pero las respuestas emitidas por los receptores le demostraban contradicción y lástima.

-No hay brazas ni purgatorios, ni vaticanos, ni edenes, ni amor, ni sacrificio. Ni Freud con sus vicios

Aun así, cada frase encerraba la magia de la oscuridad y la incomprensión, era un inconformismo lacerante. Antes de que las cosas empeoraran procuraba guardar en el sombrero las criaturas monstruosas que se apuraban por salir.

Ni ingenuos dioses cabalgando en sus cruces. La silla eléctrica de sus tiempos. Del amor al sexo, del sexo al amor, pero nunca amor nueve meses y después autoflagelación.

Se hallaba en ese laberinto/ encrucijada para el valor: Darwin, el diablo y Dios. Alguno será mito, y otros, superstición. Como este tiempo va pasando, las arrugas se aferran al cristal reflector a pesar de su longevidad. La naturaleza es insegura, al igual que sus omnipotentes dioses, no puede haber otra explicación.

Todas nuestras virtudes y defectos, con ronquidos y mal olor, respiran bajo un alma divina, por la matemática de nuestra pasión.

Por fin, descubrió de qué iba todo. Cronos se mostró desnudo, dejando ver horas, minutos, segundos, milésimas; ahí lo comprendió. Buscaba su verdadero talento ¿Cuál era su don en este mundo?

Recapituló en todos sus años y ahí vio la luz, la conclusión: siempre había sido Ilusionista.

Era ilusionista: al principio creaba la ilusión de ser un individuo agudo, astuto, noble, inteligente, amable, sensual, trabajador y talentoso. Posteriormente la gente se daba cuenta que todo era ficticio, un truco. Nada era real.

 FIN

 

© Edwing Salas

01/05/14

Lu…

Lu...

Y entonces salieron a la calle derramándose con su hambrienta locura. Eran llamaradas de antojo las que consumían avenidas enteras, dejando a su paso ceniza y escombros. Lamentos de hombría, feminidad y resistencia.

Todos, como almas en pena, esperaban con ansias el momento justo para volver a nacer de ese dolor intenso de los meses pasados.

Transformarse en nuevo símbolo de adaptabilidad, valor y perdón.

Cada noche en un cajón azul, pero nunca volverse sobre los pasos agónicos. Tarde o temprano un extremo los batiría contra el otro.

Terminando así sus esperas y sometiéndolos a lugares de más brillo y, ya mucho menos, a territorios en los albores de la miseria.

     FIN

© Edwing Salas

Primer transcrito del manuscrito original: 10/08/02

Transcripción digital y edición 16/04/14

Momento lamentablemente necesario

Club de La pelea

Sinceramente no sabía cuánto más iba a durar ese extraño momento “Edward Norton en el club de la pelea”.

Le parecía que eran cuatro años, quizás, más, o más bien, cuatro segundos. Filosas puntadas de ira rasgaban su cerebro. Se encontraba en medio de una gruesa y opaca nebulosa de humo que solo hallaba refractar luz caótica.

Sus intestinos clamaban por trabajar. Sentía las infernales miradas de vidas perdidas. Nihilismo de existencias atormentadas por el cansancio y los desperdicios.

Dio un paso para ver si traspasaba el campo gravitacional que le encerraba. Era como estar hipnotizado por un canto de sirenas, que lo llamaban a formar parte de su círculo de odio y amargura. Trataban de absorberlo hasta consumir su último sosiego.

Aunque, seguramente concordarían en muchas cosas, los puños no dejarán de buscar su rostro y procurarían asir una daga para liberar del pecho tanta fuerza oscura como un torrente.

Esperaba poder soportar más, pero sin incendiar edificios, ni engendrar perfectas legiones de obediente desenfreno y caos. Aún no.

Guardaba la esperanza que todavía en siglos esa carne y alma no lo hicieran. Solo ocurría que estaba siendo conocido en un extraño momento de su vida.

             FIN

© Edwing Salas

Escrito originalmente: 10/08/02

Transcripción y edición 13/04/14

Flagrancia

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“Hokusai introdujo las formaciones de nubes siguiendo el esquema occidental, y combinó nubes con bruma” …

– Buenos días

Al escuchar la voz dando las horas su atención se desvió del libro y fue aparar hacia el lugar de donde provenía el cortés saludo.

Entonces, vio al policía tras las rejas de la cochera. Su transmisor emitía la frecuencia con códigos que se le hicieron indescifrables.

La repentina presencia del gendarme frente a su casa no le transmitió otra cosa que miedo y paranoia.

-¿Qué calle es esta? – pregunta el agente-

-Esta es la calle J –responde él con los nervios de punta-

Había sido sorprendido, no era un arma de fuego, no era droga. Él sabía que tenía en su poder algo peor.

-No, esta no, aquella, la transversal –contesta el uniformado-

-Ah, no te sé decir, lo ignoro completamente

La verdad, no tenía idea del número o nombre de esa calle transversal, nunca lo había sabido, y lo intimidante de la situación tampoco le daba mucho margen de responder tranquilamente.

– Bueno, gracias, hasta luego.

El policía prosiguió con el transmisor sonando; caminando, así como había llegado.

Lo siguió con la mirada y luego de perderlo en la distancia quedó obsesionado con lo que podría estar pensado mientras se alejaba de su casa. Había sido sorprendido leyendo un libro con la foto de un anciano y calvo pintor.

No estaba armado, no tenía drogas, no roba, no secuestra, no mata, pero le encanta leer… y fue sorprendido en plena flagrancia.

 

   FIN

(c) Edwing Salas