El ego de los dinosaurios

66 millones de años antes de la existencia del primer espécimen humano los dinosaurios reinaban sobre el planeta, según narran los relatos científicos evolucionistas.

La evidencia actual indica que la mayoría eran herbívoros. Sin embargo, Google también nos ofrece una lista de los carnívoros, presumiblemente los más agresivos:

  • Dilophosaurus
  • Carnotaurus
  • Ceratosaurus
  • Velociraptor
  • Tyrannosaurus Rex (el más popular, presente en diversas películas)
  • Allosaurus
  • Albertosaurus
  • Spinosaurus

Estos lagartos colosales, de sangre fría, depredaban a sus rivales herbívoros cuando no se dedicaban al canibalismo. Se creían dueños y señores del incipiente globo terráqueo.

Eran tiempos violentos e impredecibles, llenos de instinto asesino. Si reflexionamos, no distan mucho del modo en que los humanos transitamos por el mismo planeta, pero esta historia trata sobre los dinosaurios, no sobre los primates que, millones de años después de su aparición, dominarían la Tierra.

El ego era el motor de los dinosaurios y jamás dudaron de su poderío superior como especie. Eran rápidos, furiosos y luchadores implacables.

Los herbívoros, por su parte, no eran débiles. De hecho, muchos de ellos superaban a los carnívoros en tamaño y poseían cuernos, piel venenosa y un «orgullo vegano» superior:sabían que sus excrementos no contenían carbono y eran mucho más biodegradables que los de sus depredadores.

Cada bando mantenía el equilibrio biológico del planeta. En ocasiones, los reptiles herbívoros masacraban a sus enemigos en defensa propia, mientras que en otras épocas los carnívoros arrasaban con zonas enteras, tiñendo la tierra de rojo, con sangre baja en hierro.

Era un mundo cruel y sanguinario, pero regido por un balance natural. La única certeza es que la paridad era evidente. No existía una merma significativa que situara en desventaja numérica a ninguno de los bandos. Además, ignoraban las ventajas del censo demográfico.

Sus ciclos reproductivos eran frecuentes e ininterrumpidos, a pesar de las dificultades climáticas que el planeta, como organismo vivo y autónomo, presentaba a estos seres.

Y ni hablar de las criaturas asombrosas que habitaban el ecosistema marino, a miles de metros de profundidad, en el fondo de la inmensa placa tectónica que convertía la Tierra en un cascarón recubierto de suelo endurecido por los sedimentos volcánicos.

Podían comer, reproducirse y masacrarse entre sí a diario, sin tener ninguna conciencia sobre su futuro en el mundo.

Se sentían seguros y eternos porque sabían que eran lo más poderoso y evolucionado que la naturaleza había creado durante el período Cretácico. Esta sensación, sin duda, infló su ego reptiliano.

Las teorías sobre la extinción

Un día, el cielo se oscureció con una velocidad aterradora. Un asteroide gigante, una roca espacial del tamaño de una montaña, surcó la atmósfera con rapidez de vértigo y se estrelló con un estruendo ensordecedor en lo que hoy es la Península de Yucatán, en México.

El impacto fue apocalíptico. La explosión liberó una energía equivalente a miles de bombas atómicas, desencadenando terremotos, tsunamis e incendios a escala global. El cielo se llenó de polvo y cenizas, bloqueando la luz del sol, sumiendo al planeta en un invierno nuclear que duró años.

La mayoría de las especies no sobrevivió al impacto directo o a los efectos colaterales. Las plantas, sin la luz del sol, no pudieron fotosintetizar, y la cadena alimenticia colapsó.

Los herbívoros, hambrientos, perecieron en masa, seguidos de sus depredadores carnívoros, incluyendo a los otrora invencibles Tyrannosaurus Rex.

Hoy, como recordatorio de ese fatídico evento para la comunidad del Cretáceo, nos queda el Cráter de Chicxulub.

 

Nada es eterno en el universo

Los científicos han debatido durante décadas las causas de la extinción masiva del Cretácico. La teoría del impacto del asteroide es la más aceptada, pero otras hipótesis también se han propuesto:

Erupciones volcánicas

Algunos creen que una serie de erupciones volcánicas gigantescas en el Decán, India, liberaron gases tóxicos y cenizas que contribuyeron al calentamiento global y la muerte de los dinosaurios.

Enfermedades

 

Otros sugieren que una enfermedad propagada por bacterias o virus pudo haber diezmado a las poblaciones de dinosaurios, debilitándolas y haciéndolas más vulnerables a otros factores.

Esta teoría es usada por los creadores de Los Simpsons para el especial de Halloween de su sexta temporada. En una de las historias del episodio, titulada: Tiempo y castigo, parodiando a la novela «Crimen y castigo», de Fiódor Dostoievski.

En el clip, Homero viaja en el tiempo accidentalmente hacia el Cretácico, en varias ocasiones, y en una ellas, estornuda, acabando con la existencia de todos los dinosaurios.

Cambio climático:

El enfriamiento o el calentamiento global, también podría haber jugado un papel en la extinción, alterando los hábitats y dificultando la supervivencia de los dinosaurios.

La Tierra, como organismo vivo, siempre va a querer deshacerse de las pulgas que intenten desafiarla con sus egos inflados de poder y superioridad, olvidándose de su origen.

Como es sabido por todos a lo largo de millones de años, el planeta ha pasado por periodos intermitentes de temperaturas extremas: calor infernal o hielo abrasador.

El ser humano comenzó su senda evolutiva en un periodo con condiciones climáticas y ambientales ideales para su desarrollo, durante un paréntesis entre glaciaciones o calores desérticos.

Si ellos pudieran opinar

Actualmente, se debate sobre el calentamiento global, fenómeno en el que ha contribuido el ego inflado del Homo sapiens, con sus constantes emisiones de carbono, por casi 100 años.

¿Será eso suficiente para fundir o destruir un planeta tan poderoso?

Si los dinosaurios pudieran opinar con base en su experiencia, capaz y no se mostrarían tan de acuerdo con esas teorías. Y seguramente, no sería una cuestión de ego reptiliano.

Sería, más bien, cuestión de su ignorancia de cómo tener industrias que consiguiesen una vida evolucionada y cómoda, a tal punto, de elevar la temperatura del globo terráqueo, para inducir a la autodestrucción.

Finalmente, los dinosaurios representan el pasado, lo que ya no es tendencia. Lo que ya no existe. Eso también les irá sucediendo a los humanos que dejaron atrás su juventud hace tiempo.

Sus egos pronto serán impactados por los meteoritos de la adultez, la vejez y la muerte.

FIN

Edwing Salas